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En la ermita erigida donde unos peces recogieron en sus bocas formas consagradas desaparecidas

Alboraia conmemorará mañana, lunes, el “miracle dels peixets” con la celebración de una misa en la ermita construida en la desembocadura del barranco del Carraixet en el lugar donde, según la tradición popular, se produjo la aparición de unas formas sagradas en la boca de unos peces, en el año 1348.

La fiesta, que se celebra tradicionalmente el lunes siguiente a la solemnidad de Pentecostés, tendrá lugar en la Ermita del Milagro, conocida también como “ermita dels peixets”.

Asimismo, la misa comenzará a las 12 horas y contará con la participación de centenares de vecinos de Alboraia y de localidades próximas que, previamente participan en una romería desde el pueblo y que, tras la eucaristía, comparten una comida de hermandad en el entorno de la ermita.

“Miracle dels peixets”

Según recoge la tradición, en 1348 un sacerdote llevó una arquilla con las sagradas formas a un morisco moribundo de Almàssera, que dependía eclesiásticamente de la parroquia de Alboraia. Al cruzar el barranco del Carraixet el sacerdote cayó del caballo y perdió las formas consagradas en el agua.

Ante este suceso, los vecinos se organizaron para encontrarlas. Finalmente, en la desembocadura vieron cómo tres peces -según la tradición de Alboraia-, o dos -según la de Almàssera-, sostenían en sus bocas las formas y se las daban al cura. Ante aquel hecho, “el pueblo de Alboraia promovió procesiones y la construcción, en el lugar donde aparecieron, de una ermita sobre la que se construyó, en 1907, la actual ermita marinera de estilo neogótico”.

Por su parte, Almàssera construyó su parroquia dedicada al Santísimo Sacramento dos años después de lo ocurrido, así como una capilla, llamada «la Capella del Miracle dels Peixets», en el lugar en el que cayeron las formas sagradas.

Esta tradición también explica la existencia de tres peces en el escudo municipal de Alboraia, y de dos peces, en el escudo de Almàssera. Además, ambas localidades celebran el Corpus Christi semanas después de la solemnidad litúrgica y fuera de la Octava, el primer domingo de julio en el caso de Alboraia, y el cuarto domingo de agosto, en Almàssera, por dispensa papal tras el «Miracle dels Peixets».

La arquilla que contuvo las sagradas formas en el siglo XIV se venera, durante todo el año, en la parroquia de la Asunción de Nuestra Señora, en Alboraia, de donde sólo sale en la festividad de San Vicente Ferrer, para llevar la comunión a los enfermos a sus casas, y en la procesión del Corpus que Alboraia. (AVAN)