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Obra de una vida dedicada a las fallas y al mundo fallero visto desde una perspectiva personal llena de sucesos y anécdotas que hace muy ameno el relato de la fiesta mayor de Valencia desde un punto de vista inédito hasta hoy.

Fallera de toda la vida, nada más nacer le apuntaron a una falla de Burjassot, siempre vinculada al mundo fallero, aunque por circunstancias acabaron siendo falleros de la comisión Plaza Lope de Vega (muy cerca del negocio de sus padres), donde fueron falleras mayores sus hermanas gemelas y de ahí quedó una estrecha vinculación con esta comisión. En 1982 fue nombrada Fallera Mayor de Plaza Lope de Vega, año que marcó la antesala de lo que tenía estaba por llegar: reinado como Fallera Mayor de Valencia con tan sólo 18 años.

Recuerda que vivió una experiencia única y enriquecedora, que le abrió muchas puertas, quedó muy vinculada a los medios de comunicación y fue creciendo en un mundo en el que no había vivido desde la cima fallera.

¿Cambia la vida a partir de ser Fallera Mayor de Valencia?

Sí, yo creo que a todas las mujeres que hemos sido Falleras Mayores de Valencia les cambia la vida por el hecho de pasar a ser personas públicas, conocidas, la vinculación que queda con las comisiones falleras y los medios de comunicación, a parte de pertenecer a la historia de nuestra fiesta.

De hecho, tuve la suerte de colaborar en un programa en Antena 3 Radio con Julio Tormo y Amparo Marín; más tarde tuve la oportunidad de sustituir a un amigo en el diario El Levante y empecé escribir artículos, etc. Entonces quedas vinculada a este mundo y quedas como una persona relevante en el mundo fallero.

Incluso llegaste a participar en un programa de televisión, ¿cómo fue?

Después de ser Fallera Mayor de Valencia me casé, tuve hijos, monté un negocio familiar que fracasó por los atracos, y en una entrevista casual me ofrecieron hacer un programa de televisión. En un principio me pareció una locura porque era un mundo que desconocía totalmente; pero bueno, dicen que el tren pasa una vez en la vida, y yo me subí a aquel tren. No sabía ni las horas y al final fue un programa diario de dos horas y media, todas las tardes, hablando de fallas; aquí nació un fuerte vínculo con el mundo fallero, pudiendo conocer la problemática de la fiesta, la gente que trabaja por y para las Fallas, etc.

Fue una etapa preciosa, muy bonita, pero la tuve que dejar. En mi vida he tenido tres o cuatro tropiezos, pero luego han venido oportunidades nuevas como la de ser Vicepresidenta.

“Jamás pensé que ser FMV me traería todo lo que he tenido”

Estos “tropiezos”, ¿te han hecho retomar otros caminos?

Tuve mi primer problema con tan sólo cinco años, de ahí todos mis problemas de salud, ya que estuve entre la vida y la muerte; aunque afortunadamente pude salir, y por ello, mi familia me ha llevado entre algodones con motivo de mi salud delicada.

Luego monté un negocio de joyería, y parece que estaba en el ojo del huracán de todos los atracadores que había en Valencia, después de cada asalto quedaban heridas tanto físicas como emocionales y decidí cerrar esta puerta. Esto me abrió la puerta a la televisión, y cuando estaba feliz, con mi trabajo y mi familia, llegó la separación. Esto me dejó muy tocada y tuve que tomarme un año sabático; fue entonces cuando Félix Crespo me brindó la oportunidad de formar parte de Junta Central Fallera.

Por todo eso, considero que he tenido suerte ya que cuando se ha cerrado una puerta se ha abierto una ventana.

Y ahora comienza otra nueva etapa con la publicación de tu libro, ¿lo tenías en mente?

No, para nada. Salí de Junta por decisión propia, no hubo ningún tipo de problemas como se comentó en su momento; de hecho, actualmente una de las personas más importantes de mi vida es Félix Crespo, un gran amigo que ha sido quien ha escrito el prólogo de este libro.

“Empecé a escribir sin pensar que eso algún día podría ver la luz”

Y fue un momento en que mi salud tocó fondo y tuve que retomar mi vida de otra forma: más tranquila, con médicos, y sobre todo, con muchísimo tiempo. Pasé de estar todo el día en una actividad constante, a levantarme y no poder salir por el problema de desvanecimientos. Entonces me senté ante un ordenador para volcar todo lo que sabía y había ido aprendiendo de las Fallas durante todo este tiempo, todo lo que la fiesta le había dado.

Mis pensamientos fueron tomando cuerpo, siempre desde mi punto de vista, narrando mi historia fallera, y he contado todo lo que viví en el edificio de la Avenida de la Plata, los amigos que me encontré y los que se quedaron por el camino.

¿Cómo van tomando forma esos textos en un libro?

Bueno me anima la persona que tengo en estos momentos a mi lado, José Luis. Él leyó lo que había escrito y se sorprendió por lo que había vivido, entonces me comentó “¿Por qué no haces un libro?”, y de ese comentario surgió la idea.

Cuando ya casi estaba terminado hablé con Félix, me comentó que es complicado hablar de uno mismo, y como él mismo dice en el prólogo “si quieres hablar es muy difícil juzgarte”; por ello, yo dejo que me juzguen los demás, para mí esto ha sido un reto fallero. No espero ni quiero saber la nota que me van a dar.

Creo que me abro totalmente y desvelo cómo me he sentido, los momentos buenos y no tan buenos que he vivido, y lo satisfecha que me encuentro de la persona que soy ahora mismo, sabiendo que tengo una enfermedad conceptuada como “rara” y que necesito mucho cuidado y dedicación para mi persona, dejándome un poco más apartada del mundo fallero.

“Todos aquellos que me juzgaron ahora podrán hacerlo con conocimiento de causa”

¿Vamos a ver a una Begoña diferente en este libro?

No. Soy la Begoña de siempre. Quizás una Begoña más madura, que pone nombre a las cosas porque yo he sido una persona demasiado formal, muy recta, y ahora puedo hablar

Este libro no es para rendir cuentas con nadie, ni para quitarme ninguna espina que pueda tener clavada; es mi experiencia, mi vivencia y lo que quiero contar. Por supuesto hay personas que se van a ver reflejadas, porque han sido protagonistas, a lo bueno le pongo nombre y apellidos porque tengo mucho que agradecer, y a los que han querido clavarme esos puñales, simplemente los menciono, y ellos sabrán si hicieron bien o mal.

Van a encontrar a la persona que siempre he sido, una Begoña muy abierta que cuando ha tenido que llorar, ha llorado, y cuando ha tenido reír, ha reído. He sido muy dura conmigo misma y con mi trabajo porque he sido muy exigente.

Y siempre me ha gustado compartir con las Falleras Mayores de Valencia mi experiencia, lo que viví en el año 1983, pero siempre permaneciendo en un segundo plano.

“Cuando te educan en una familia tan fallera como la mía, por todos tus poros respiras Fallas”

¿La fiesta te ha dado más sonrisas que lágrimas?

Sonrisas siempre porque he trabajo, he estado y disfrutado de algo que me encanta; y ahora que lo veo desde fuera me emociono porque he estado ahí y sé lo que se siente.

Lágrimas algunas, sobre todo, cuando te llegan comentarios dañinos contra la persona. Errores he cometido muchos, siempre he pedido perdón y sigo siendo perdón.

Puede que la forma de ser tan explosiva que tengo no me haya beneficiado. Y en cualquier caso, debería de no haberle hecho tanto caso a los comentarios de la calle y haber sido menos influyente.

Con este libro, ¿cierras otro ciclo fallero?

Sí. Bueno, cuando el libro se encontraba en el pistoletazo de salida, me encuentro con que me entregan el premio de la “Barca d’Or”, un galardón para los sabios de la fiesta.

De nuestra fiesta lo he conseguido todo, salvo ostentar el cargo de presidente en alguna comisión, cosa a la que no aspiro, y ahora la misión dentro del mundo de la fiesta es disfrutar con mis hijos.

Mi único objetivo es cuidarme y disfrutar del presente, vivir, ver cómo van creciendo mis hijos, etc. He cumplido mi etapa fallera y esto es un capítulo de mi vida que me apetecía contar.

De tu experiencia en primera línea de la fiesta, ¿destacas a alguna persona por algo en especial?

No podría resaltar a una Fallera Mayor de Valencia en especial, tendría que nombrarlas a todas. En el ámbito más personal tengo que destacar a Vicente Fayos y Félix Crespo que son quienes no me han abandonado en ningún momento y me han demostrado su amistad, y sólo por ellos ha merecido la pena entrar en Junta Central Fallera.

Y la presentación de tu libro, ¿para cuándo?

El próximo día 19, y para ello he intentado reunir a todos mis amigos porque para mí es un reto a superar, una ilusión. Me gustaría que la gente lo leyese porque les va a gustar y van a conocer lo que se hace desde dentro de Junta Central Fallera.

La presentación la hace mi gran amigo Marcos Soriano, con quien hice mi primer programa de Fallas, un gran profesional que siempre ha estado en los acontecimientos más importantes de mi vida.

¿Te quedarías con algún momento en concreto de lo que has vivido a lo largo de estos años?

En el libro dedico un capítulo a “Mis días en Junta Central Fallera”, en el que cuento algunas anécdotas y vivencias como saltar vallas ataviadas de valencianas junto a la Fallera Mayor de Valencia en la visita del Papa o cómo me quedé encerrada en un ascensor con una Fallera Mayor de Valencia y tuvieron que venir a sacarnos, desmayos por cansancio, etc.

Mi delegación ha sido importantísima para que salieran las cosas que salieron como aquel año que cogimos a las niñas y nos metimos en el mismo traslado para que todas las niñas pudieran besar el manto de la Virgen, cosas que luego no se han hecho y que fueron fruto del trabajo de un buen equipo, aunque críticas también las hemos tenido y rebotes de alguna Fallera Mayor.

Cuento en el libro las cosas que de verdad me han marcado y las que me han hecho daño. Dedico un capítulo a “La envidia” porque dentro del mundo fallero está, no lo podemos evitar, y hubo cosas muy puntuales con las que a mí se me hizo mucho daño; pero bueno, son cicatrices que se quedan ahí y no vale la pena removerlas, es mejor recordar todo lo bueno vivido.

¿Cuántos capítulos nos podremos encontrar en el libro?

Nueve, pero podían haber sido muchos más. Yo creo que el libro es ameno, con lo esencial de mi vida. Hay una introducción en la que realizo un resumen de mis 18 primeros años de vida; y a partir de ahí, empiezo el libro con el primer capítulo “Ser Fallera Mayor de Valencia”, en el que cuento mi reinado y las experiencias que pude vivir como acudir al programa del “Un, dos, tres”; mi mantenedor fue el que entonces era el Presidente del Congreso, D. Gregorio Peces Barba, y tuve la oportunidad de ir al Congreso de los Diputados en Madrid; tuve una ofrenda complicada y salí a las cuatro de la mañana; y anécdotas muy puntuales.

Yo cuento lo que tengo de esencia para llegar a ser Vicepresidenta, y doy el pistoletazo de salida a todo lo que he querido inculcarles a las mujeres que han estado conmigo, cómo ha sido mi trabajo, con la gente que he contado, anécdotas y mi despedida.

1. Por qué escribir: explico por qué escribo y por qué decido sentarme en una mesa con una pluma y un papel, etc.
2. Te mueves o caducas: cómo las llamadas telefónicas han marcado mis nuevos ciclos de vida ya sea la del alcalde para nombrarme Fallera Mayor de Valencia o la de mi amigo Félix Crespo para ofrecerme un puesto en Junta Central fallera.
3. Cómo llego a Junta y formo mi equipo, cuál es nuestra misión y cómo es llevar una agenda.
4. Lo que para mí significa ser Fallera Mayor, hablo de los jurados, de las que se quedan en el camino, etc. cuento un poco lo que es el estar ahí, con sus luces y sus sombras.
5. Mis días en Junta donde desvelo algunas anécdotas.
6. La envidia, el deporte nacional: lo que sufrí al tener que elegir entre ser madre o vicepresidenta, los bulos que se han hecho sobre mi persona.
7. La amistad: dedicado a todas las personas que han ido pasando por mi vida como los falleros de mi falla, Marcos Soriano, Miguel Bras, Félix Crespo, Vicente Fayos, Manolo Mas, José Luis Vaello, Nacho Burgos y José Hortelano, Julio Tormo… Nombro a los medios de comunicación porque han hecho y hacen un trabajo importante, que muchas veces es poco valorado; hablo de la gente de hogueras, y de ahí paso a un capítulo más personal e íntimo, “Las personas que no me han abandonado nunca” como mis amigas, mi gran amiga Amparo Marín, Marta Querol y mis amigas de toda la vida.
8. Mi despedida de Junta, lo que iba sintiendo en los últimos actos que viví como fue el nombramiento de Piti y Ariadna.
9. El último capítulo es “A mis 47 años”, en el que me despido y doy la bienvenida a los nuevos inquilinos de Junta Central Fallera.

Es un libro sensible, emotivo, con el que la gente se sorprenderá porque la fiesta no es todo alegría siempre.

Para terminar, ¿por qué “Una llama en la mirada”?

Buscaba un título para el libro que reflejara algo relevante de mi persona, y la verdad es que mis ojos siempre han impactado quizás porque su tamaño sea algo mayor, no quería que hiciera referencia a la palabra “Fallas” porque tampoco quería hacer de este término algo sólo mío. Ha participado muchísima gente en el título del libro, y finalmente, fue el hijo de José Luis quien me sugirió la idea y a mí me encantó, aquí nace “Una llama en mi mirada”.

La llama es el fuego, lo quemamos todo para renovar; es mi visión de lo que yo he vivido y buscaba algo significativo que comprimiera esas 200 páginas y esos 9 capítulos.

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