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Esther Schmidt Alcalá, Fallera Mayor de Convento Jerusalén 2016

La vida te va llevando por caminos que no esperas, cambia el rumbo a sus antojo, y los planes que habías preparado tienen que ser pospuestos por caprichos del destino. Sin embargo, a veces, los sueños se presentan en tu vida, sin avisar, y se cumplen cuando menos te lo esperas.

Este es el caso de Esther Alcalá Schmidt, una valenciana afincada en Suiza, enamorada de su tierra, de sus fiestas y tradiciones, que soñaba con ser “Fallereta Major” y este año ve cumplido su sueño con creces.

Esther Schmidt es la Fallera Mayor 2016 de Convento Jerusalén-Matemático Marzal. No una Fallera Mayor cualquiera porque Esther es una mujer apasionada que ha perseguido su sueño hasta hacerlo realidad. Está disfrutando de este año de una forma muy especial, arropada por sus padres y por su familia.

Quiso proyectar su sueño en la figura de sus hijos, y qué mejor forma de que los pequeños entendieran las raíces de su madre que sumergiéndolos en la vorágine fallera como máximos representantes de una comisión fallera… ¡Pensat i fet!

Tras disfrutar de un año como “mamá” de Fallera Mayor y Presidente Infantil, el sentimiento de pertenencia a Valencia se le fortaleció más y fue despertando en Esther ese sueño de juventud, aletargado, que permanecía en lo más profundo de su corazón.

“No dejes de soñar. A veces la vida pospone tus sueños, pero al final te siguen y te alcanzan”

Casualidades del destino, su comisión se adentraba en el ejercicio fallero sin ocupar el cargo de Fallera Mayor, así que tras unas reuniones y varias negociaciones Esther firmó el “contrato” con Convento para ser su Fallera Mayor para las Fallas 2016.

Su marido Steffen es el pilar de su vida y gracias a él y al apoyo de su familia Esther puede disfrutar de un sueño hecho realidad.

¿Esther Alcalá, Esther Schmidt, Esther Alcalá Schmidt…?

(risas) Yo soy Esther, una valenciana de corazón con mentalidad germánica porque llevo 15 años viviendo en Suiza.

Siempre he sido una mujer de mundo. Con 17 años me fui a estudiar a Londres y no volví. Estaba trabajando en Oracle como traductora cuando conocí a mi marido, y acabé casada y viviendo en Suiza; aunque nunca he renunciado a mis raíces y me escapo a Valencia en cuanto puedo.

De hecho, en 2014 hice a mis hijos Alejandro y Marina, Presidente y Fallera Mayor Infantil de Nou Campanar porque sabía que en mi comisión no iban a poder ser. Se me presentó la oportunidad y no lo dudé. Yo no había podido vivirlo en su momento y no quería que mis hijos crecieran sin saber qué son las Fallas y qué sentimos los valencianos.

Una experiencia que por fin estás viviendo en primera persona.

Sí, por fin. Por diferentes circunstancias no había podido ser Fallera Mayor y ahora estoy muy emocionada porque por fin he podido cumplir este sueño.

“Por fin me ha llegado el momento y estoy disfrutando la experiencia al máximo”

¿Cómo organizas tu vida para cumplir con tu agenda familiar y tu agenda fallera?

Con mucha planificación y predisposición por parte de los míos. Reservo los vuelos con tiempo en función de los actos que tengo que cubrir y aprovecho los periodos de descanso escolares de mis hijos para compartir la experiencia con ellos, aquí en Valencia.

Este año estoy viniendo a Valencian cada 15 días, y te puedo asegurar que resulta un esfuerzo muy grande para mí porque odio volar y lo paso muy mal; aunque el esfuerzo realizado merece la pena en cuanto los pies en mi tierra.

Me atrevería a decir que gracias a las Fallas estoy superando mi fobia a volar.

¿Qué piensa tu marido de todo esto?

Steffen es suizo pero ama esta tierra con todo su corazón. Con decirte que es socio del Valencia CF, ¡imagínate! Los fines de semana que viaja conmigo a Valencia como juegue su equipo se va a Mestalla sin dudarlo.

¿Y tus padres? ¿Cómo reaccionaron cuando les diste la “buena nueva”?

No se lo esperaban. Ni se lo imaginaban y tras unos minutos de incertidumbre se volcaron conmigo y no han dejado de ayudarme. Con decirte que mi padre es mi acompañante oficial e incluso me ayuda a vestir si hace falta.

Como fallera de Convento, ¿qué se siente al ser la máxima representante de un colectivo de tanto prestigio?

Convento es una comisión muy admirada en Valencia, y para mí es todo un lujo ser su Fallera Mayor. Soy consciente de que mi comisión despierta pasiones enfrentadas, pero eso es lo que le hace ser una falla especial, muy especial, y yo siento una gran responsabilidad, y cierto vértigo, al representar durante un año a esta comisión tan emblemática.

“Convento Jerusalén es una falla muy tradicional y estoy enormememte orgullosa de representar a una falla tan carismática”

¿Está siendo tu sueño como te lo esperabas?

Se han superado mis expectativas con creces. Estoy viviendo instantes muy emotivos y lo mejor todavía está por llegar: la plantà de mi falla, la ofrenda, la cremà, etc.

¿Tienes ganas de ver tu falla presidiendo la plaza?

No entiendo la fiesta de las fallas sin la falla, el elemento que le da sentido y nombre. Es fundamental. Además, la semana fallera es perfecta para poder disfrutar de todos los componentes, en especial del monumento.

He visitado a Pedro Santaeulalia en varias ocasiones para comprobar cómo va evolucionando la falla y tengo muchas ganas de ver el trabajo finalizado. Espero que el proyecto sea del agrado del público porque, desde luego, ilusión no le falta al equipo del artista. Es difícil conseguir el primer premio, pero la esperanza es lo último que se pierde.

En un año tan importante como este, ¿ a quién has elegido como indumentarista?

Mi indumentarista es Amparo Fabra, toda una referencia en el mundo fallero y una garantía para una responsabilidad semejante. He de decir que Amparo ha tenido mi total confianza y libertad para hacer lo que considerara. Con ella me he hecho seis trajes, de los cuales cuatro son espolines.

¿Eres una amante de la indumentaria valenciana?

Me encanta. El traje de valenciana es muy rico y vistoso. Este año he confiado en la fábrica de tejidos Vives y Marí para la realización de mis espolines. Han demostrado su profesionalidad y no puedo estar más contenta con el resultado. Tres de los espolines que estoy luciendo en mi reinado son el espolín “Postiguet” en color Azul Petróleo, el espolín “Mediterráneo” en color Tinto y el que estrené en mi presentación, un “Luis XV” en color Gris Perla.

Además, a través de un anticuario he adquirido un espolín único y original de finales del siglo XVIII, principios del siglo XIX. La historia se remonta a principios del siglo XVIII cuando Jean Revel, pieza fundamental en la industria de la seda de Lyon en el siglo XVIII, dibujó esta pieza. La joya de mi armario fallero. Especialistas del sector han analizado esta tela y se han quedado admirados por el trabajo que tiene. Han llegado a comentar que el espolín tiene cinco veces más trabajo que un espolín hecho hoy en día. Una pieza así es irrepetible.

¿Qué significado tiene para ti el espolín?

Considero que tener un espolín es como tener una obra de arte. El espolín es cultura. Un lujo auténtico que reafirma la identidad valenciana.

Un mensaje para finalizar…

Me gustaría resaltar el enorme orgullo que siento al saber que en la consecución de mi gran sueño cuento con el apoyo inestimable de mi marido y mis hijos, mis padres, mi hermano, mis sobrinos y toda mi familia.

Muchas gracias a todos de corazón y ¡Felices Fallas!