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Javier Mozas (Archivo de la JCF)

La actual Plaza del Ayuntamiento ha sido siempre territorio fallero de nadie. En la primigenia plazoleta de la Bajada de San Francisco —creada en 1805 sobre el huerto del convento de San Francisco— constan fallas en 1851. Con el derribo del convento en 1893, la plaza se amplía notablemente y pasa a denominarse Emilio Castelar.

Los falleros que formaban la comisión fallera fue cambiando. Pero todos coincidieron en potenciar la falla para ganar un buen premio con la contratación de artistas de renombre como Barreira, Ramón Andrés, Marco Díaz-Pintado, los pintores Blesa o Benedito, o los escultores Sarriá y Bou. Otras fallas especiales fueron las plantadas por el Ateneo Mercantil (1926) o la empresa Bayer (1930).

Entre 1942 y 1981, un grupo de empresarios valencianos fundaron la comisión de la Falla del So Quelo con el objetivo de plantar una falla fuera de concurso que fuera el símbolo de todas las demás. Tuvieron como emblema al “So Quelo”, un huertano socarrón creado por el artista fallero Regino Mas. Posteriormente, la comisión tomó el nombre del Foc y dels Colosos, destacando su parador, sus fallas atrevidas, y la creación de los galardones de los “Colosos del País Valenciano”.

A partir de 1982 se hace cargo de esa falla el Ayuntamiento. En 1987 se incorpora la falla municipal infantil. Desde 1990 se elige a sus artistas falleros por concurso de bocetos, hasta 2017 en que se cambió un concurso de proyectos.