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Javier Mozas (Archivo de la JCF)

La principal fiesta de la ciudad de Valencia tiene un elemento que la hace diferente del resto de fiestas que es la Falla, eje principal sobre el que se gira nuestra fiesta.

En los primeros documentos del siglo XVIII donde se habla de nuestra fiesta hasta la actualidad, la Falla ha sido nombrada de diferentes maneras. En esos años más antiguos, se le llamó indistintamente HOGUERA o FALLA, en concreto HOGUERA (vulgo FALLA).

En la segunda mitad del siglo XIX, aparecieron otros dos vocablos, MONUMENTO, de manera esporádica, y CATAFALCO, con un uso fugaz al inicio, pero que cogió auge a finales de dicho siglo.

Tanto HOGUERA como MONUMENTO dejaron de utilizarse a finales de siglo. En la lucha mantenida durante el siglo XX entre FALLA y CATAFALCO, al final ganó el primero, FALLA.

Hace pocos años, el término CATAFALCO tuvo un nuevo renacer. Pero también el de MONUMENTO, que ha tenido un gran éxito entre muchos de los falleros que se consideran amantes del elemento principal de la fiesta, y que han tomado el adjetivo de MONUMENTALISTAS.