Compartir

Paco Lledó hace un balance de su experiencia en su primer año al frente de Junta Central Fallera.

VLF: ¿Como valoraría su primer año como Concejal de Fiestas y Presidente de Junta Central Fallera?

El balance es positivo porque he tenido la oportunidad de conocer al resto de las comisiones que forman parte de Junta Central Fallera ya que aunque sí que tenía constancia de todas ellas, porque no dejo de pertenecer a las Fallas y he vivido con intensidad todos mis años de fallero, no tenía el placer de conocer personalmente a todas ellas desde dentro del propio organismo de Junta Central Fallera. Al comienzo se puso mucha ilusión tanto por parte de los miembros de Junta Central Fallera como por mi parte, y se marcaron unos objetivos que se han ido cumpliendo; por lo tanto, el balance tengo que calificarlo como positivo en este primer año.

Llega a Junta Central Fallera respetando todo el equipo de Félix Crespo y ahora ha creado su propio equipo, ¿cómo valora este cambio?

Evidentemente he creado mi propio equipo basándome en ese caudal que tenía Junta Central Fallera. Se han realizado tres cambios básicamente; uno de ellos viene obligado por necesidad, la sustitución del Secretario General, Vicente Fayos, incorporándose en el cargo a José Luis Vaello que era hombre de la casa y ya formaba parte de la directiva por lo que conocía a la perfección el trabajo a desarrollar. Luego la sustitución de Mª Carmen Rodríguez, a la cual desde aquí tengo que reconocer toda su valía respecto a su capacidad de trabajo y la dedicación al frente de de la Delegación de Festejos durante sus cinco años de vicepresidenta, y que de alguna forma tenía que buscar un hueco para desarrollar nuevos proyectos; también he querido contar con delegados de Sector, y ese perfil lo encontré en la persona de Cristina Estévez y Vicente De Castro, dos delegados de Sector que junto a Jorge Guarro conforman el grupo de tres delegados de sector dentro de los cinco vicepresidentes. A partir de ahí se produjo un pequeño movimiento de Pepe Boix hacia la Delegación de Festejos para darle un aire nuevo a la delegación y a los actos que se programan desde Junta.

En definitiva son gente de la casa, ha habido poca renovación en cuanto a los estamentos inferiores porque son las personas que gozan de la confianza de los propios vicepresidentes de cada área, independientemente de que yo pueda tener mi opinión al respecto, reconozco que las personas que han trabajado deben continuar y así lo hemos manifestado desde la propia Junta Central Fallera.

Con estos cambios a priori, ¿finalizaría la legislatura o se pueden producir más cambios el próximo año?

Yo pienso contar precisamente con este equipo todo lo que queda de legislatura. No es mi intención tener que modificar, siempre y cuando ellos quieran continuar, ni es mi intención estar al año que viene pensando en cuál será la directiva. Otra cosa son los cambios que se pueden producir en los estamentos inferiores de Junta Central Fallera, ya que si los vicepresidentes lo consideran, podrían haber varios ajustes; pero en un principio, yo he pensado en una directiva para los tres años siguientes.

“No se puede hacer una rotura drástica en lo que se refiere al movimiento de las personas y de la propia Junta Central Fallera”

Con la llegada de Cristina Estévez llegan nuevos aires a los mandos de Junta Central Fallera, ¿es importante incorporar a gente joven a la fiesta, con nuevas propuestas e ideas?

Es muy importante, no se puede hacer una rotura con lo que había pero es importante que se vaya incorporando gente nueva. Hay gente que lleva 20 o 25 años en Junta Central Fallera, es un activo importante de experiencia y de alguna forma hay que reconocerles esa dedicación; pero al mismo tiempo, hay que combinar eso con la incorporación de gente joven que pueda aportar aire nuevo a la fiesta, con nuevas ideas, conociminetos sobre el uso de las nuevas tecnologías, con nuevas formas de actuar… Yo seguiré haciendo un pequeña renovación a ser posible todos los años, para que exista esa integración entre la gente que lleva muchísimo tiempo y las nuevas incorporaciones.

Por otra parte, también nos encontramos con el problema de que no se puede dar cabida a todo el mundo porque Junta Central Fallera sería inmensa, pero yo soy de las personas que respeto a las que han estado trabajando durante estos años.

Tenía una serie de objetivos marcados a su llegada ha pasado el primer año, ¿cree que los ha cumplido? ¿Objetivos para los próximos cuatro años?

No me había marcado grandes objetivos para el primer año, lo único que manifesté nada más entrar fue organizar de una forma mejor la ofrenda, y creo que se consiguió. Creo que se puede seguir trabajando para conseguir todavía que se ajuste un poco más el horario de la ofrenda.

Hemos intentado realizar los actos de una forma digna, porque a nadie se le olvida y todo el mundo es consciente de que los presupuestos han sufrido un bajón respecto al pasado año; y por lo tanto, se ha visto rebajado el propio prepuesto de Junta y eso dificulta el mantener el número de actos, respecto a otros años, con el mismo nivel. Pero creo que, pese a todo, lo hemos logrado. Hemos conseguido racionalizar el gasto en función de las necesidades que teníamos. Se han mantenido los actos de Junta Central Fallera, incluso hay alguno al que le hemos dado un aire nuevo, hemos vuelto a un pequeño espectáculo en la Crida; en la Fonteta estamos intentando que haya un pequeño espectáculo para que las candidatas y la gente que espera con esa tensión el momento de la elección, se diviertan un ratito y también el público en general.

Organizamos hace un par de semanas la I Trobada del Coleccionismo Fallero que también ha sido un éxito; y pequeñas cosas que iremos modificando en función del dinero con que contemos.

Hay que buscar otros medios de financiación como los patrocinios ya que hoy nos encontramos con el mismo panorama con que se encuentran las fallas que están buscando patrocinios: no los pierdes pero la cantidad que te pueden aportar siempre es inferior a la que podían aportar hace unos años; por lo tanto, es ahí donde hay que seguir trabajando.

No se pueden hacer actos nuevos, pero sí de alguna forma se pueden racionalizar y mejorar aquellos actos que estamos haciendo. Si a ello le añadimos en algún momento la idea de hacer y aportar algo nuevo, como este año hicimos con la Dançà Infantil, que nunca se había hecho y se preparó con exquisito cariño por parte de las niñas y de la Delegación de Cultura… Pues ahí está, hemos aportado algo nuevo a la fiesta.

Mi objetivo cuál sería… Mejorar un acto que no depende de Junta Central Fallera sino que organizaba más la concejalía de Fiestas: la Cabalgata del Folklore. La razón es que en los últimos años se había convertido en una cabalgata casi más internacional y que había perdido la esencia de la Cabalgata del Reino. Por ahí podemos ir trabajando, pero son momentos difíciles para aportar nuevos actos que supongan una dedicación presupuestaria.

¿La fusión de la Cabalgata de Ninot resultó positiva?

Yo lo vi positivo, porque en un principio todo el mundo se quejaba de la falta de público en la Cabalgata mayor y de las horas en las que finalizaba la misma. Este año con la fusión de ambas empezamos sobre las cinco de la tarde y pasadas las ocho ya había finalizado el desfile, participando el mismo número de fallas, creo que unas 17 comisiones al final. También pasamos la cabalgata al domingo por la tarde, y la verdad es que hubo mucha afluencia de público.

Quizás, lo único que tenemos que trabajar este segundo año para potenciarla un poco más, es añadir mayor animación o que las propias fallas, que conocen el sistema desde hace mucho más tiempo, prepararen su participación con otras miras para poder, si cabe, hacerla aún más atractiva.

Las pasadas Fallas fueron las primeras en este cargo y se encontró con la dificultad añadida de sufrir diferentes protestas durante las mascletàs en la Plaza del Ayuntamiento contra la figura de la Fallera Mayor, ¿fue difícil de torear la situación?

No fue fácil porque tampoco es explicable. Lo dije en su día y lo digo ahora, hay tiempo para todo: para protestar, para mostrar su disconformidad con la crisis en estos momentos que afronta el país, etc. Pero no es el momento, en plenas fiestas de la ciudad; y además, a pesar de que se pudiera pensar que se estaban dirigiendo a los políticos no era así ya que los políticos no estaban en el balcón y los diferentes insultos se dirigían a la Falleras Mayores de Valencia y sus Cortes de Honor. Se notaba cierta indignación de ese movimiento al que no les gustan las Fallas, de esos que creen que esta fiesta es un derroche y no ven más allá. Porque cierto es que estas fiestas aportan a nuestra ciudad mucho más de lo que nosotros nos gastamos en ellas.

Las Fallas son un gran soporte económico de la ciudad no solamente durante la semana fallera, sino durante todo el año. Y eso hay que defenderlo desde un punto fallero y todos los valencianos.

Yo espero que no vuelva a ocurrir y prefiero achacar la situación a los acontecimientos que se venían sucediendo desde hace unos meses, a las manifestaciones que culminaron en el periodo de Fallas.

“Los presidentes de cada comisión son quienes tienen que hacer cumplir el reglamento fallero”

¿Entre tus objetivos se encuentra el de convocar un congreso fallero?

Un congreso fallero al uso, como lo conocemos todos, no, yo creo que habría que empezar a verlo porque hay pequeñas modificaciones que llevar a cabo en el reglamento vigente. Pero precisamente no veo la necesidad de hacer un congreso fallero; en todo caso, habría que preparar unas ponencias, hacer una comisión de gente que haya participado en el anterior congreso o incluso gente nueva, preparar unos textos y luego debatir sobre esos textos durante unos días. Considero que hoy en día los congresos no pueden ni deben ser de seis, siete u ocho meses como han sido los anteriores.

Creo que el actual reglamento es bueno, abierto, fácil de interpretar; pero en muchas ocasiones, para cualquier modificación parece que debamos convocar un congreso y no tiene sentido. Eso es una de las cosas que tendríamos que cambiar: si la asamblea de presidentes deseara modificar alguno de sus puntos, por mayoría de los presidentes, que se pudieran cambiar los diferentes artículos obsoletos sin necesidad de convocar congreso alguno.

¿Banda o caramba?

Mi propuesta sería salomónica: hacer como Junta Central Fallera con la Fallera Mayor y su Corte de Honor. Es cierto que en este caso la Corte es reducida, pero en las comisiones podría ser así, llevar la Fallera Mayor su banda y tener una Corte de Honor que llevara banda formada por seis u ocho chicas, por ejemplo, y el resto de la comisión sin banda. De esta forma, le daríamos valor la banda y habría gente a la que sí que le gustaría llevar la banda.

“La Fallera Mayor de una falla podría elegir a su Corte y serían distinguidas del resto de la comisión porque llevarían banda porque, en definitiva, la banda es un símbolo de distinción”

Muchas poblaciones han reducido el número de componentes de Corte, ¿sería posible en Valencia?

Posible sería, de doce a seis, pero no se traduce en una reducción económica proporcional a la cantidad de componentes porque la indumentaria es gratuita gracias a que la ceden los indumentaristas; en un momento dado se reduciría el número de vehículos, pero en cualquier caso, no veo la necesidad de aplicar esa reducción en Valencia.

Uno de los principales problemas que tienen las comisiones es el económico, ¿es hora de que el sector hostelero empiece a aportar algo a las fallas?

La hostelería no va a aportar nada extra a las comisiones, nada que no esté dando ya en sus demarcaciones.

Soy consciente de ello porque me reuní con la Federación de Hosteleros, hace escasamente un mes, con motivo del polémico 19 de marzo; polémica que han abandonado ya, por cierto. Les ofrecí que aportaran ideas, que hicieran un esfuerzo acercando la hostelería de sus asociados a las demarcaciones y les puso ejemplos reales: ¿por qué una comisión tiene que recurrir a una churrería de fuera para lograr ingresos extras y no los puede ofrecer el sector hostelero presente en la demarcación?

¿La solución sería gravar al turista con un impuesto cuyos beneficios fueran destinados al mundo fallero?

Creo que eso va más allá de las competencias del Ayuntamiento. En todo caso, lo veo difícil porque es mucho más lo que se genera en el total que en la hostelería y podrían decir ¿por qué a la hostelería y no al comercio o a las gasolineras?

Es complicado. Se han comentado propuestas como realizar unas rutas con turistas, visitando los casales en plenas Fallas para que disfrutaran de un día de germanor; pero esto al final es complicado porque acabarían beneficiándose las fallas del centro y no las de la periferia.

En tiempo de crisis una solución para las comisiones pequeñas, ¿sería la fusión?

Sin lugar a dudas. Yo creo que eso vendrá por sí solo. Poco a poco empiezan a verse ciertos movimientos; de hecho, la semana pasada se organizó una verbena de San Juan entre casi todas las fallas pertenecientes a un sector.

En total se celebraron 213 verbenas, yo pude salir y pasé por 5, y solamente vi una que tuviera una gran masificación y pudiera reportar ciertos ingresos. Los actos se organizan para divertirse pero también deben generar unos ingresos y eso se logra con público asistente; no se trata de que sea el propio fallero quien costee las verbenas, incurriendo incluso en déficit, si no tenemos poder de convocatoria. Sería mejor disfrutar de 27 o 30 verbenas en la ciudad, por sectores falleros por ejemplo, para que generaran ingresos.

“Las celebraciones conjuntas reducirían los costos en las comisiones”

Pasacalles, mascletàs, monumentos, luces, verbenas, etc. menor número pero de mayor calidad. Está claro que esto no lo puede imponer nadie, tendrá que venir, pero ya han comenzado a darse los primeros movimientos.

¿Por qué seguimos autorizando la creación de comisiones nuevas?

No dejamos, otra cosa es que lo pidan. El año pasado se solicitó la creación de 5 comisiones nuevas, y sólo se concedió una en la pedanía de La Punta porque no existía ninguna, y de alguna manera tenía su lógica. Este año ha habido otras 5 peticiones, que tras ser estudiadas, han sido aprobadas 2, aunque realmente sólo se ha aprobado una porque la otra ha cambiado de nombre.

¿Se podrían unir agrupaciones también?

Lo mejor que podría ocurrir en las Agrupaciones es que existiera el sistema de la voluntad, como ocurre en los distritos de la ciudad, y se unieran de alguna manera. Si Valencia está dividida en 19 distritos municipales, éstas deberían ser las Agrupaciones para que coordinaran los actos que desarrollan los sectores de cada distrito o incluso moderaran los problemas existentes en los distritos.

“Las candidatas deben entender que la esencia de la preselección es llegar a ser Fallera Mayor de Valencia”

Respecto al nuevo sistema de preselección, ¿estamos preparados para afrontarlo?

Sí, porque al final si en vez de 380 candidatas se presentan 270 seguramente tengamos una buena representación. Si cunde el ejemplo de que se presenten menos candidatas hay que abogar y defender que no es necesario que se presente la Fallera Mayor sino la fallera de la comisión que tenga la ilusión y las cualidades de llegar a ser la Fallera Mayor de Valencia, que es lo que estamos eligiendo.

Finalmente, ¿se ha quedado pequeño el Museo Fallero? ¿Se podría ubicar la dependencia de Junta Central Fallera en otro local?

Sí, hay un proyecto del equipo de gobierno pero necesitamos poder encontrar los fondos necesario para crear una gran sede con el fin de poder albergar no solamente el trámite administrativo que se genera en Junta Central Fallera sino también un gran salón de actos para poder ofrecer a las comisiones y realizar distintos concursos, entre otras actividades; esto llevaría a ceder el local de Junta Central Fallera para las instalaciones del Museo y poder ampliarlo, pero en estos momentos no hay financiación y tenemos que aparcar el proyecto hasta que encontremos los medios.