Compartir

José Luis es fallero desde que nació, tanto es así que él mismo indica que nació prácticamente en la Falla de Pelayo, hace 58 años, y a esta comisión sigue perteneciendo.

Fallero activo durante toda su vida, siguiendo los pasos de su padre, que fue Presidente de su falla, en 1965 fue Presidente Infantil y más tarde Presidente de su comisión, coincidiendo con el centenario de la comisión en 1987. Presidió la Agrupación de Fallas Centro durante nueve años (desde 1997), fue fichado por Félix Crespo como Vicepresidente, cargo que ostentó durante cinco años, hasta que con la llegada de Francisco Lledó y la precipitada retirada de Vicente Fayos, fue nombrado Secretario General de Junta Central Fallera el pasado mes de marzo.

Vaello asegura que “no esperaba ser el elegido para el cargo, ni aún sabiendo lo de Vicente Fayos”. A fecha de hoy está muy contento con la experiencia porque se lo ha tomado como un reto personal a superar; desde que fuera nombrado hasta cerrar el ejercicio de las Fallas 2012, tan sólo pasaron 22 días, pero muy intensos, con una agenda cargada de actos y poco tiempo libre para estabilizarse en el nuevo cargo que debía desempeñar. Ahora, un par de meses después, es consciente de la responsabilidad que entraña el puesto; se siente totalmente arropado por el Presidente de Junta Central Fallera y divide su agenda en dos bloques: temas burocráticos y de gestión, por las mañanas, y temas más falleros, de atención y asesoramiento, por las tardes… ¡Dedicación completa!

Vive las Fallas pregunta: ¿Cómo crees que ha evolucionado la fiesta?

José Luis Vaello Mira responde: Teniendo en cuenta mi trayectoria fallera, ya que desde siempre he estado muy involucrado con mi comisión y con las Fallas, entiendo que las Fallas viven con la sociedad y son un fiel reflejo de ella; por lo tanto, según evoluciona la sociedad, evoluciona la fiesta. Se aprecia el cambio de costumbres en actos como las despertàs, “en peligro de extinción”; actualmente los niños se acuestan más tarde y son muy pocos los que se levantan para bajar a la falla a primera hora a tirar petardos… Las fallas las formaban los vecinos del barrio y prácticamente el presupuesto se destinaba al monumento fallero, cosa que también ha cambiado porque hoy día hay más festeros que falleros en algunas comisiones. Éramos más tolerantes, la barriada se volcaba y colaboraba con las comisiones falleras, ahora mismo suele ser todo lo contrario.

VLF: ¿Qué es lo que más te gusta de las Fallas?

JLVM: “Lo millor de la festa, la vespra”. Así es, lo más bonito de nuestra fiesta es la gestión; el trabajo previo a lo largo de todo un año para poder disfrutar de unas buenas Fallas.

VLF: ¿Qué le dirías a quienes piensan que las Fallas son cuatro días?

JLVM: ¡No saben lo que se pierden! Valencia va cambiando poco a poco en cuanto llega el mes de marzo: las calles se iluminan, salen las primeras piezas a la calle… Yo tengo la suerte de contar con una familia muy fallera; mi mujer ha sido Presidenta de la comisión durante tres ejercicios, y mi hija también tiene gran sentimiento fallero, así que disfrutamos los días previos a Fallas saliendo a ver cómo cambian las calles de Valencia. Pero las Fallas son mucho más, trabajamos durante todo un año para hacerlas realidad. Y tienen algo especial, enganchan, sobre todo las comisiones de barrio porque en cierto modo representan una vuelta a los orígenes de cada uno.

VLF: Pese a la crisis este año se han presentado cinco propuestas de fallas de nueva creación, ¿qué te parece?

JLVM: Está bien que la fiesta crezca, pero creo que no hacen falta más comisiones porque lo peligroso es que se formen festeros y no falleros. Estoy a favor de las fusiones, aunque reconozco que para los falleros es difícil tomar esta decisión porque tenemos sentido de pertenencia, cada uno se siente de su sitio, de su falla. Debemos entender que lo más importante es la falla porque a raíz de ahí surge el resto, pero no podemos derivarnos a la fiesta porque las Fallas perderían su sentido, su esencia.

VLF: ¿Es necesario un Congreso Fallero?

JLVM: Como fallero respondo que no es necesario. Creo que hace falta una modificación de ciertos artículos del Reglamento que se han quedado obsoletos, siempre bajo el voto favorable de la Asamblea de Presidentes. Aunque también es cierto que el Reglamento se dejó bastante abierto e su día. Pero un congreso en sí no creo que sea necesario; quizás se debiera realizar una reunión en la que constaran por escrito las conclusiones alcanzadas para establecer un periodo de reflexión previo.

VLF: Si hablamos del tercer lunes de marzo, ¿qué piensas?

JLVM: Yo soy partidario de respetar el 19 de marzo para la cremà, caiga como caiga. Hemos de tener en cuenta que más allá del debate nos encontramos con un problema laboral; ya que si cambiáramos la fecha deberíamos establecer el día festivo comunitario porque si se tratara de un festivo local sería incompatible con la propuesta. En última instancia deben ser los falleros quienes se pronuncien respecto a este tema, y yo voto por la realización de una encuesta por las comisiones falleras, tal y como se hizo hace unos 12 ó 14 años con Alfonso Grau. Además los fines de semana son cíclicos y vuelven cada X años.

VLF: A pesar de ser nuestra fiesta grande, no logramos traspasar fronteras… ¿Podríamos decir que existe un problema de difusión?

JLVM: Hacemos la mejor fiesta del mundo pero no es conocida mundialmente, es cierto. No hemos sabido darle la difusión que requiere, pero no desde Junta Central Fallera sino desde el Gobierno Central, que al fin y al cabo es quien debe potenciar este aspecto con campañas institucionales, de forma coherente y sin malgastar.
Falta un pequeño empujón. Una forma de potenciar la imagen de las Fallas a nivel internacional sería invitando a un número de periodistas reconocidos a nivel mundial que generen opinión y marquen tendencias, para que actuaran como prescriptores y trasladaran nuestra fiesta más allá de las fronteras. La consecución de las Fallas como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad podría ayudar a que las Fallas alcanzaran la difusión internacional e institucional que se merecen.

VLF: ¿Cuál es tu acto fallero favorito, aquel que esperas con más ilusión?

JLVM: Para mí la plantà es el acto fallero por excelencia, sin lugar a dudas, sobre todo, los días y las noches previos a la plantà.

VLF: Las relaciones entre artistas y comisiones se han vuelto más comerciales que personales, ¿qué consejo les darías a las comisiones falleras?

JLVM: Las comisiones deberían acercarse más por los talleres porque se aprende muchísimo en cada visita a un taller. Asimismo deberían mostrar mayor interés por aquello que acaban de contratar, conociendo cómo se mueven los proyectos para saber comprar en un futuro. Los artistas falleros, como artistas que son, necesitan un poco de cariño por parte de las comisiones que los contratan.

VLF: ¿Qué artista fallero recuerdas especialmente?

JLVM: ¡Uf! Yo he tenido la suerte de pisar los talleres desde bien pequeño. Ya iba de la mano de mi padre a ver a Vicente Tortosa, a los Hermanos Ferrer o Julián Puche, entre otros. Podría decir que uno los artistas que más me gustan o más han llamado mi atención han sido Salvador Debón, por la sátira empleada en fallas como en las del Dr. Collado, y la forma en que se plantaban antaño con andamios o al tombe. Actualmente todo está muy mecanizado porque los volúmenes también han cambiado.

VLF: Hablando de volúmenes, la introducción de nuevos materiales como el corcho, ¿ha beneficiado o perjudicado a las fallas?

JLVM: Yo pienso que el corcho hay que saber trabajarlo. La verdad es que hemos perdido la imagen de una falla realizada con madera y cartón ardiendo, pero hemos ganado composiciones más arriesgadas y voluminosas.

VLF: De cara a las Preselecciones del próximo mes de julio tenemos novedades, ¿qué opinas del cambio de criterio respecto al número de candidatas?

JLVM: Como fallero diré que no tengo miedo a que hayan cuatro candidatas más o menos preseleccionadas; pero tengo miedo a que se pierda la esencia de este acto. Los sectores deben mostrar “sus mejores cartas” e ir a por firmes candidatas a Cortes de Honor o Falleras Mayores de Valencia. El mundo fallero debe concienciarse de que no se trata de un acto más del sector, sino que se trata del primer germen de la Fallera Mayor de Valencia, porque al final del proceso tenemos a las 13 niñas y 13 señoritas que nos van a representar a todos durante un ejercicio fallero.

VLF: ¿Alguna propuesta para paliar las quejas hacia los jurados?

JLVM: Si una persona actúa con honradez y seriedad no debería haber polémica. El problema a la hora de establecer criterios es que estamos valorando arte efímero, desde un punto de vista subjetivo, porque cada uno aporta su punto de vista particular y esto es inevitable. Lo complicado es contentar a todo el mundo. Por ello, es cierto que desde Junta Central Fallera queremos fortalecer el curso de Jurado de Falla con la colaboración del Gremio de Artistas Falleros.

Yo mismo he sido jurado de Corte en 1998 e incluso jurado de Fallera Mayor de Valencia hasta en dos ocasiones, el año de Marta Reglero (FMV 2007) y el año de Carmen Monzonís (FMIV 2011), y considero que fueron unas buenas experiencias.

VLF: ¿Consideras necesario reducir el número de componentes de las Cortes de Honor de las Falleras Mayores de Valencia?

JLVM: En absoluto. Valencia es el referente fallero de la comunidad, representa a las Fallas del Cap i Casal. La figura de la Fallera Mayor de Valencia es bien recibida y acogida en todas las poblaciones a las que acude, y no creo que sea necesario reducir el número de componentes de las Cortes de Honor. Lo que sí deberíamos hacer sería cuidar más la agenda, y concederla a la figura de la Fallera Mayor el protagonismo que se merece, siendo congruentes con sus apariciones públicas porque no se puede hipotecar su agenda.

VLF: Para terminar, ¿qué ofrece José Luis Vaello Mira como Secretario General?

JLVM: Me gustaría realizar un “lavado de cara” a la imagen que se percibe de las Fallas. Tenemos una fiesta que genera empleo y riqueza, capitaneada por los falleros quienes realizan verdaderos sacrificios, y no sabemos captar las posibilidades que tenemos. Otro aspecto que me he planteado es el de abrir las puertas de mi despacho a los falleros; me considero una persona honesta y dialogante, por lo que estaré encantado de escuchar e intentar llegar a acuerdos, siempre que sea posible. Quiero trabajar por y para las Fallas, realizando una buena gestión, que al fin y al cabo es para lo que he sido nombrado.