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Javier Mozas (Archivo de la JCF)

Hoy se da el pistoletazo de salida para que las fallas de las secciones Especial y Primera A puedan sacar este año sus primeras piezas a la calle y empezar sus laboriosos y complicados trabajos de montaje.

Las noticias más antiguas nos indican que la falla era plantada por los falleros en la madrugada del 17 al 18 de marzo, con nocturnidad, debido a la intencionalidad satírica y crítica, acabando antes de amanecer.

En el último cuarto del siglo XIX se produjo el traslado de la cremà al día 19, durando la fiesta dos días. El día de la plantà se mantuvo, hasta que se avanzó al día 17 en 1918, debido al crecimiento de la fiesta, tanto en comisiones falleras, en falleros y falleras, y en actos del programa de festejos. Paradójicamente, hasta 1967 no se volvió a ampliar la plantà oficialmente hasta el día 16, como hoy la conocemos para las fallas grandes.

Paralelamente, las fallas de mayor volumen, necesitaron de avanzar extraoficialmente el día para poder estar a tiempo. Así, la primera noticia de una falla que tardó más de un día en plantarse es de la plaza de Alfonso el Magnánimo de 1951, en que Vicente Benedito comenzó a plantar el día 14.

A partir de ahí, se ha ido avanzando paulatinamente el día de inicio de la plantà para las grandes fallas, llegando en la década de los 80s a principios del mes de marzo, que son las fechas de hoy en día. El más tempranero de la historia —y llamativo—fue el de Nou Campanar, que en el 2009 Monterrubio comenzó a llevar piezas para plantar el 27 de febrero