Compartir

La fiesta fallera emprende el camino para ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO.

Alba Fortea/ Andrea Pérez. Valencia.

«Las Fallas son una fiesta popular y vecinal que está extendida en toda la ciudad de Valencia, que abarca todas las edades, y además, incorpora a toda persona de cualquier condición religiosa, social y política y la hace partícipe de ella» define Javier Mozas, miembro de la asociación de estudios falleros y de la delegación de archivo y biblioteca de Junta Central Fallera. Pero, si hay algo que diferencia a las Fallas de 2016 con el resto de años es el privilegio de ser candidatas a Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

«El patrimonio inmaterial trata de costumbres, tradiciones, creaciones y comportamientos culturales» define Annick Thebia, consultora internacional de la ONU y de la Unesco. Tal y como ella explica, el patrimonio inmaterial hace referencia a aquellas tradiciones heredadas que aún siguen vigentes en una sociedad: fiestas, rituales, usos tradicionales, danzas, música o, incluso, cantos populares. Todos estos aspectos representan un patrimonio cultural que la Unesco pretende proteger dentro de este mundo globalizado, para mantener la diversidad cultural y creativa de la humanidad.

En el caso de las Fallas de Valencia los elementos falleros únicos y autóctonos que se han añadido al expediente y por consiguiente, deberán ser salvaguardados son: la falla como monumento artístico de carácter efímero, la tradición de la plantà y la cremà como inicio y final de las fiestas, el conjunto de poblaciones donde se celebran las Fallas, la sociabilidad de las actividades que llevan a cabo las comisiones falleras, la pirotecnia, los elementos musicales que engloban a las Fallas, la literatura fallera y las diversas profesiones relacionadas con esta fiesta.

Precisamente estos son los elementos con valores simbólicos, que se han heredado a lo largo de los años y que pasarán de generación en generación, los que contribuyen a crear el patrimonio inmaterial de esta fiesta valenciana, «hasta una mujer cuando se viste de fallera y ofrenda sus flores lo enriquece» aclara Annick Thebia.

La idea de presentar a esta fiesta como patrimonio cultural nace de forma casual en 2003, cuando Justo Nieto, exrector de la Universidad Politécnica de Valencia, planteó esta idea durante su discurso como mantenedor de la fallera mayor, Vanessa Lerma. Esta propuesta fue tomada en serio y fue aprobada en el Pleno de Junta Central Fallera (JCF), en la Asamblea de presidentes de Falla y finalmente en el Ayuntamiento de Valencia. Lo que comenzó como una simple sugerencia pronto se convertiría en un gran proyecto.

Jorge Guarro, delegado de promoción exterior de Junta Central Fallera, fue el encargado de recoger el testigo de la candidatura y se puso en marcha. «Lo primero era saber qué quería la Unesco, cuéles eran los requisitos y recopilar material bibliográfico para saber cómo realizar el expediente» declara el delegado, por ello reunió un equipo de 20 personas -que más tarde se reduciría a cinco- y creó un pequeño comité de trabajo para recopilar la información necesaria y a posteriori elaborar el expediente de la Unesco. La candidatura es un formulario que la Unesco tiene en su página web y que hay que cumplimentar. En tan solo 250 palabras tuvieron que explicar la fiesta y tradición de las Fallas, «hubo que coger el toro por los cuernos y ponerse a escribir» explica Jorge Guarro.

El siguiente paso, una vez realizada la candidatura, era hacerla llegar hasta la lista provisional de la Unesco, para ello fue necesario enviarla a la Dirección General de Patrimonio Cultural de la Consejería de Cultura para que presentaran el expediente al Gobierno de España y este lo enviara a la Unesco.

El expediente se presentó el 13 de marzo de 2012 en Tarragona, pero hasta este año no ha sido posible elevar la candidatura a la Unesco, debido a las variaciones de algunos criterios que esta organización ha llevado a cabo, como el de no poder presentar más de una candidatura por país y año, lo que hizo que se acumularan las candidaturas españolas. Este año, las Fallas tendrán que competir con otros candidatos de otros países inscritos en la lista provisional de patrimonio como: los rituales del arroz de Camboya, la danza tradicional Kochari de Armenia y la Danza de los Pashtun de Afganistán entre otros.

Una vez que el Gobierno de España envió la candidatura a la Unesco, la labor que comenzaba era la de promoción tanto interior como exterior. La iniciativa principal y la que «más ruido hace» según Montse Català, vicepresidenta primera de JCF al cargo de las áreas de comunicación y promoción, es la etiqueta o el hashtag #FallesUnesco, que se encuentra tanto en las redes sociales como en el merchandising creado para estas Fallas 2016, cuya infografía ha sido elaborada por Ibán Ramón, diseñador especializado en proyectos de comunicación gráfica. Pero, la actividad de promoción que no dejó indiferente a ningún valenciano fue la mascletà especial por la Unesco que el consistorio valenciano organizó el día 29 de febrero con tal de hacer ver el apoyo que tiene la candidatura y se pudo observar, ya que fueron muchos los vecinos que acudieron a la cita para mostrar a la Unesco lo implicada que está la población valenciana con la candidatura.

El Programa Ambaixadors, un proyecto que lanzaron para que aquellos valencianos que viven en el extranjero difundan las Fallas a través de sus redes sociales, también ha sido todo un éxito de comunicación exterior. La delegación de promoción exterior de JCF buscó la forma de seguir haciendo partícipes de las Fallas a los valencianos aunque estuvieran a miles de kilómetros, y lo consiguieron. Muchos de estos ambaixadors se fotografiaron en los lugares más emblemáticos de su ciudad, como la torre Eiffel de París, el Big Ben de Londres, etc., y lo enviaron junto al hashtag Falles Unesco. Estas fotografías formaron parte indispensable en la Crida para dar inicio a las Fallas 2016.

Pero, ¿qué supondría para las Fallas ser reconocidas por la Unesco? Jorge Guarro contesta que podría implicar un aumento del número de «visitantes culturales», es decir, personas interesadas en conocer el aspecto más cultural de las Fallas. Además, el delegado también declara que ser nombradas por la Unesco es el máximo reconocimiento cultural que se puede conceder, con lo cual «es una certificación que debe ser hasta para el orgullo personal no solo de los falleros, sino de los valencianos».

Por otro lado, Montse Català, vicepresidenta primera de JCF al cargo de las áreas de comunicación y promoción, explica que ser nombradas a las Fallas Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad «supondría mucha responsabilidad» debido a que hay muchos elementos que deberían proteger y la Unesco controla que el patrimonio cultural se mantenga tal y como se promete en el expediente, sin ningún tipo de modificación. De no respetar el compromiso inicial o no salvaguardar el patrimonio, la Unesco podría retirar el reconocimiento cultural otorgado de la Lista de Patrimonio Cultural In-material, como ocurrió con el Valle del Elba en Dresde en 2009.

Ahora solo queda esperar hasta noviembre de este año, para saber si la Unesco decide otorgar a la fiesta valenciana más internacional uno de los mayores reconocimientos culturales, el ser Patrimonio Inmaterial de la Humanidad. Hasta entonces, es importante que los valencianos y valencianas conserven y difundan los elementos que hacen esta fiesta única, «hay que hacer ver a la Unesco que la ciudad está unida y luchando para conseguir el reconocimiento» declara Jose Manuel Acosta, vicepresidente segundo de JCF.