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Zaragoza celebró la festividad de San Jorge entre flores y libros, como manda la tradición, pero este año además contaban con un aliciente para animar a los vecinos a salir de sus casas… ¡las Fallas!

Con la plantà de las tres fallas daba comienzo la fiesta fallera en Zaragoza: una estoreta velleta (falla tradicional compuesta por trastos y muebles viejos), una falla infantil de unos dos metros de altura, patrocinada por la empresa Damel, y la falla grande de nueve metros de altura y nueve de diámetro obra del artista fallero Álex Oliver.

El sábado a mediodía un concurso de fideuá ponía en valor las dotes culinarias de las cerca de 60 comisiones falleras llegadas a la ciudad. La tarde del sábado los componentes de la Asociación Fallers pel Món realizaron la ofrenda a la Virgen de los Desamparados en la catedral de Zaragoza, contando con la Pilarica como anfitriona, y culminando con una misa en la basílica. Un desfile de indumentaria valenciana que cautivó a los vecinos y turistas que se encontraban en pleno centro de la ciudad.

Los bailes populares, el concurso y degustación de paellas, una mascletà, una degustación de cócteles valencianos y un pasacalle fueron las actividades realizadas durante la jornada del domingo. Por la noche, a partir de las 21:30, los falleros y visitantes pudieron disfrutar de la cremà de las tres fallas y de un castillo de fuegos artificiales que puso el broche de oro a la celebración de las Fallas.