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1964 FMV Mª Amparo de Rojas y Cárdenas

Hija de los Marqueses de Dos Aguas y de Alegovy, Vizcondes de Bétera, estaba estudiando Farmacia en Madrid y tras su nombramiento regresó a la capital donde le aguardaban sus compañeros con ganas de saber que era ser “Fallera Mayor” porque habían oído su nombre en la radio e incluso había aparecido la noticia en algún periódico nacional.

Mª Amparo era la más fallera de la familia: bajaba a la falla que se plantaba cerca de su casa, visitaba las mejores fallas, no se perdía una mascletà y siempre se vestía de valenciana en el colegio.

El hecho de ser nombrada le hizo mucha ilusión a pesar de encontrarse estudiando Madrid; aprovechaba los fines de semana para ultimar los detalles de los preparativos de cara a Fallas. Lo primero que hizo fue encargarse los trajes en Carmen Insa: uno “Valencia” en verde y un “Reina” en blanco y oro, además de una falda independiente. Todas las telas eran de Garín y combinaba las faldas con los tres cuerpos que tenía, uno dorado, otro malva y el de terciopelo negro.

Entre las llamadas de felicitación que recibió Mª Amparo hubo una que le llegó al corazón… La banda de música de Denia, localidad donde veraneaba, se ofreció a acompañarla en todos los actos que fuera posible, y así fue.

Una de las novedades que presenta Juan Bautista Martí Belda ese año, el nuevo Presidente de Junta Central Fallera, es el viaje de los periodistas para conocer in situ, a un mes de la plantà, cómo se hacen las fallas y cómo se prepara Valencia para las Fallas. Esto ayudó a que las fallas tuvieran bastante repercusión ese año de 1964.

La exaltación tuvo lugar el viernes 6 de marzo en el Teatro Principal e intervino como mantenedor el Consejero Nacional del Movimiento y Procurador en Cortes Luis Gómez de Aranda y Serrano. Fue un acto muy solemne, protocolario y emotivo.

Dos días más tarde, el 8 de marzo, fue la Crida, un acto en el que no sólo se estrenaba Mª Amparo de Rojas sino también Martí Belda. Mª Amparo todavía recuerda el final de su discurso “vingau tots a València del lloc que siga”.

1964 fue un año especial, un año de cambios que coincidió con el 25 aniversario de Junta Central Fallera. Así pues, el 14 de marzo la Fallera Mayor de Valencia presidió una gran comida de germanor en el Hotel Inglés con las fallas grandes plantadas en las calles.

La falla de la Plaza del Caudillo simulaba un gran cohete coronado por un dragón y una rosa de los vientos, que debía alcanzar una altura superior a los 30 metros. Por desgracia, esa falla de Ricardo Rubet no resistió la fuerza del viento y cayó quedando destrozada sobre el pavimento. Otros artistas corrieron tal suerte y fue Juan Huertas quien logró llevarse el primer premio con su gran Arca de Noé plantada en Convento Jerusalén.

1964 duquesa de alba fallera mayor del mercadoFalla del Mercado no logró ese ansiado oro con Vicente Luna pero logró llamar la atención con el nombramiento de la Duquesa de Alba como Fallera Mayor de la comisión.

Doña Cayetana y Mª Amparo coincidieron en varias ocasiones, especialmente en las noches de paradores que traían a los mejores cantantes y orquestas de la época. El folclore también llegó a la Falla Plaza del Pilar al rendir un emotivo homenaje a Concha Piquer y lograr que la gran tonadillera desfilara con la comisión en la ofrenda.

Mª Amparo de Rojas disfrutó de un reinado muy intenso y recuerda con tristeza lo sucedido el 18 de marzo, ya que se encontraba entregando los premios de fallas cuando comenzó a arder el parador de Convento “So Nelo” que estaba instalado en la calle San Vicente.

Vivió grandes emociones: al llegar a la Virgen el día de la ofrenda porque en su familia siempre ha habido mucha devoción a la Patrona; en la cena ofrecida en su honor en la barraca del ayuntamiento; y en la cremà de su falla, el acto con el que se cerraba un ciclo.

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Después de Fallas Mª Amparo regresa a estudiar a Madrid y logra superar el curso… Eso sí, tuvo que declinar la invitación de Asturias para acudir a las fiestas de San Mateo porque eran en septiembre y tenía exámenes, pero “Valió la pena el sacrificio”.

Años después, Mª Amparo se casaría con Alfredo Revuelta y fruto de ese matrimonio nacerían cuatro hijos: Amparo, Isabel, Alfredo y Rafael.