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1961 FMV Mª Victoria Lamo de Espinosa y Michels de Champourcin

Malagueña de nacimiento, madrileña de adopción y valenciana de sentimiento pudo disfrutar de la intensa experiencia de la que todavía guarda numerosos recortes de prensa y fotografías. Unas vivencias de las que se siente orgullosa al haber podido formar parte de la historia de las Fallas.

El alcalde de Valencia, Adolfo Rincón de Arellano, es un relaciones públicas nato que encuentra en las Fallas y las Falleras Mayores un modo de acercar Valencia a la sociedad de renombre que pueda cambiar la ciudad.

En 1961, escoge como “niña de España” a Lolita Alfonso, una niña de la Beneficencia que contrasta con la elección de la más alta representación de un apellido ilustre valenciano, con gran proyección en Madrid y muy arraigado en la más alta sociedad valenciana, la familia Lamo de Espinosa.

Mª Victoria reúne todas las condiciones para ser Fallera Mayor: es guapa, distinguida, tiene clase y simpatía.

Toya, como familiarmente es conocida, tuvo que trasladarse un año a Valencia ya que por aquel entonces, con tan sólo 17 años, vivía y estudiaba en Madrid.

Así pues, tras aceptar el nombramiento decide tomarse un año sabático e instalarse en el domicilio de su abuela paterna Amelia, en la calle Hernán Cortés.

En su primer acto oficial, en el Salón Rialto, pudo conocer al alcalde, a las señoritas de la Corte y a la Fallera Mayor Infantil, Lolita Alfonso, así como al entonces Preisdente de Junta Central Fallera, Salvador Cerveró.

Lolita recibió de manos de Carmencita una cartilla de ahorros con un ingreso de 30.000 pesetas que le envió Franco para asegurar sus estudios, el pasodoble que hizo en su honor José Estellés, la televisión gentileza de “El cordobés” y una preciosa muñeca de porcelana que le regaló su antecesora Carmen Martínez Bordiu y que “se quedaron las monjas”, según recuerda.

El acto más emotivo fue la exaltación en el teatro principal de Valencia, actuando como mantenedor Jaime de Foxa, ya que como ella misma afirma “desde el instante en el que te imponen la banda, te das cuenta que adquieres la responsabilidad para lo que te han nombrado y sabes que está representando a las Fallas y a Valencia”.

Toya reconoce que uno de los momentos más hermosos de su reinado fue el día de la Crida, a pesar de que los nervios le llegaron a angustiar en algún momento porque los primeros párrafos eran en valenciano e incluso llegó a pensar que le estaba “saliendo un churro”.

Una de las curiosidades con que nos encontramos ese año es que el 8 de marzo llega al Puerto de Valencia el primer barco fallero procedente de Chile, que a lo largo de más de una década, traía hasta Valencia a muchos valencianos que por diversas circunstancias estaban lejos de su tierra.

En cuanto a las fallas se refiere Vicente Luna, un joven discípulo de Regino Más, se alza con el primer premio en la Falla Convento Jerusalén, iniciando una brillante carrera profesional.

Los años sesenta marcarían mucho la evolución de las Fallas, una década que será recordada por los grandes artistas y los grandes monumentos.

En mayo de 1961 la Virgen de los Desamparados fue proclamada patrona principal de la Región Valenciana. Por ello, sale en procesión desde la basílica su imagen original, recorriendo el mismo trayecto que cuando fue coronada en 1023.

Tras ese año de gratos recuerdos, Mª Victoria vuelve a Madrid donde conocerá al que sería su esposo, Mariano de Rivera, con quien contrajo matrimonio el 11 de octubre de 1966 y tuvo cinco hijos a los que supo transmitir su amor por Valencia y por las Fallas.

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TRINIDAD E. MARÍN, ATAVIADA CON EL TRAJE TÍPICO DE GAUCHO ARGENTINO, ESTRECHA LA MANO DE LA FALLERA MAYOR DE VALENCIA DE 1961, QUE LA RECIBE EN UN ACTO MULTITUDINARIO JUNTO A SU CORTE DE HONOR

ANTECEDENTES

Pepita Samper Bono, es nombrada el 25 de enero de 1929, como Miss España o como bien la conocían “Señorita España”, a su regreso a Valencia tras ostentar el más alto cargo, es recibida en la ciudad como una reina, la más homenajeada, la más aplaudida y querida en toda Valencia.

Lo Rat Penat le organiza un homenaje el 2 de marzo del mismo año, en el salón de las reinas, que podía ser perfectamente homologable a la exaltación de una Fallera Mayor de Valencia, tomando posesión por aquel entonces de la “cadira payral”.

Pepita Samper se convierte en el precedente más inmediato de la figura de Reina Fallera que se creará al año siguiente, una de las primeras decisiones que toma el nuevo Comité Fallero tras su reorganización. Tras la llegada de la República el 14 de abril del 31, se cambió el título de Reina Fallera por el de Belleza Fallera, pero es en 1933, cuando se emplea por primera vez el título de Fallera Mayor.

Desde Pepita Samper, que oficialmente nunca fue Fallera Mayor, pero sí lo fue en el corazón de todos los valencianos, hasta nuestros días, año tras año, excepto los de la contienda civil, las fallas, los falleros, han tenido el privilegio de simbolizar en una mujer todos los sentimientos de una tierra que con la fiesta hace gala de su espíritu generoso, sensible, creativo y amoroso.

Falleras Mayores durante la República

Pepita Samper (1929), Elena Pla (1930), Àngels Algarra Azura (1931), Consol Cariñena (1932), Elionor Aznar Carceller (1933), Amparito Albors (1934), Vicentita Montoro Grustau (1935) y Filo Montoro (1936).

La Guerra Civil Española hizo que entre 1937 y 1939 no se eligiera Fallera Mayor de Valencia.

Falleras Mayores pre-democráticas

Carmen Franco Polo 1940
María Luisa Aranda Sala 1941
María Luisa Prats Dupuy de Lome 1942
Elvira Gómez Trenor 1943
Carmen Asensio Ballester 1944
Amparo Garrigues Santonja 1945
Amparo Ibáñez y Valero de Palma 1946
Amparo Casanova Casanova 1947
María Julia Martínez de Vallejo y Manglano 1948
Margarita Casanova Civera 1949
María Victoria Noguera y Jiménez de Cisneros 1950
Pilar Ibáñez-Martín Mellado 1951
Rosario Violante Ferrándiz Luna y Álvarez de Toledo 1952
María del Consuelo Cánovas y Cobo del Prado 1953
María Miguela Carpi Cañellas 1954
María Amparo Taulet Casanova 1955
Paquita Iborra Martínez 1956
Sagrario Fernández de Córdova Planells 1957
María de la Encarnación Amorós Lluch 1958
María del Carmen Colomer Casanova 1959
María Isabel Colomer Boquet 1960
María Victoria Lamo de Espinosa y Michel de Champourcin 1961
Elisa Antolí-Candela y Cano 1962
María Antonia Moret Gómez 1963
María de los Desamparados de Rojas y Cárdenas 1964
María José Cármena y Rodríguez de Manterola 1965
María de los Llanos Borso di Carminati Martínez 1966
María Dolores Palmero Salcedo 1967
María José Lleó García Ontiveros 1968
María Amparo Llobet González Mataix 1969
Elisa Lassala Bau 1970
Lourdes Pascual Navarro 1971
Sol Bacharach de Valera 1972
Encarna Folgado Tárrega1973
María del Carmen Jarabo Calatayud
1974 Macarena Cañamás Gadea 1975
Carmen Serratosa Caturla 1976
Teresa Martínez-Hueso Ferrer 1977
Angeles Vidal Lorente 1978
Mariá Luz Fos Blanco 1979