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Mónica Bueno Muñoz, vecina de Alboraya, protagonizó el pasado 27 de enero uno de los momentos más intensos de la Exaltación de las Falleras Mayores de Valencia. El evento, que se celebra cada año en el Palau de la Música de la ciudad, contó con la potente voz de la soprano, que emocionó a todos los asistentes, incluída a Raquel Alario, Fallera Mayor de Valencia 2017.

La ocasión fue, además, especial, debido a que es la primera mujer en cantar en un acto oficial de Fallas el himno regional, una situación que ha generado cierto debate. Sin embargo, este cruce de pareceres no es algo a lo que Mónica Bueno le dé demasiada importancia, ya que recuerda que la mezzosoprano Cora Raga fue la primera mujer en interpretar la pieza en 1921. Además, asegura quedarse únicamente con los comentarios constructivos y con «una experiencia y una sensación que han sido muy buenas».

Esta decisión ha sido obra de Pere Fuset, el actual presidente de la Junta Central Fallera de Valencia, una idea que, pese a la sorpresa que ha podido suponer, ha llegado a buen puerto gracias al buen hacer de Mónica Bueno sobre el escenario, fruto de una larga trayectoria dedicada a la lírica que se cifra en 25 años.

La intérprete se muestra emocionada y muy contenta con el trabajo realizado y la oportunidad otorgada. Y no es para menos, teniendo en cuenta que proviene de una familia muy ligada a la tradición fallera. Ella misma es fallera, su marido Daniel Esteve también lo es y en su momento fue presidente de la Plaza del Árbol y Poeta. Su suegro Agustín Esteve, incluso, es un histórico en la comisión y su hija, Daniela, es fallera mayor infantil este año.

Por este motivo, Bueno admite que vive la exaltación con mucha pasión. Normalmente lo disfruta en la tranquilidad de su casa, donde se emociona por el conjunto del momento. No obstante, este año ha podido disfrutar del evento en el backstage, con las bailarinas corriendo de un lado a otro a, incluso, poniéndole cara a la clásica voz en off, de la que se desprende la curiosidad de que se conocían de haber trabajado juntos tiempo atrás.

La artista recuerda el momento con mucha emoción: «De repente, me impactó muchísimo: las luces, las flores, las falleras a mi lado, el presidente y el alcalde cerca….». Asegura haber disfrutado mucho: «He puesto mi granito de arena en algo que siempre he admirado».

Los vecinos de Alboraya también reconocen el increíble trabajo que ha llevado a cabo Mónica. El resto de madres y padres del colegio de la localidad al que lleva a sus hijos le han dado la enhorabuena, incluso usuarios desconocidos han hecho lo propio en su cuenta de Facebook, algo que agradece.

Y es que es en dicho pueblo donde inició su trayectoria la intérprete. Empezó en la Sociedad Musical de Alboraya, más vinculada al contrabajo hasta que se pasó al canto. En esta etapa formó parte del coro tanto de la Sociedad Musical como el de la Parroquia de la localidad. En 1997 entró en el coro de la Generalitat y desde entonces no ha parado de actuar, labrándose una impersionante trayectoria en el mundo de la lírica.