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Pilar Calabuig es edil del Ayuntamiento de Valencia, lleva cinco años en el Área de Fiestas y Cultura Popular en la oposición por el Partido Socialista, y comenta que cuando los concejales toman posición, el grupo se reúne para repartir las áreas que les corresponde a cada uno y a ella le asignaron la Concejalía de Fiestas. En ese momento, Pilar no sabía lo que se le avecinaba ya que ella, ilusamente pensaba que Valencia sólo eran Fallas, pero para su sorpresa Valencia es mucho más, es una fiesta continua; de hecho, la pasada legislatura iba descubriendo cada vez más fiestas, reconoce que es un trabajo muy gratificante pese a que está inmersa en la concejalía más sufrida porque no puede disfrutar ni de días festivos ni de fines de semana.

Actualmente es fallera de la comisión de Monteolivete, pero lleva más de 32 años colaborando con diferentes fallas amigas, como Fallera de Honor. Siempre se ha sentido identificada con las Fallas porque tiene muy buenos amigos y se siente muy vinculada a ellas.

Otra fiesta de la ciudad con la que se siente muy vinculada es la Semana Santa Marinera. Este año ha sido clavariesa de honor en la Cofradía de los Granaderos de la Virgen de la Soledad, además tienen muchos amigos semanasanteros e intenta no perderse diversos actos de las cofradías como en la del Ecce Homo; asimismo, disfruta de otras fiestas de la ciudad como San Vicente o el Corpus. Asegura no pertenecer a ningún otro colectivo, a excepción de las fallas, por la falta de tiempo a pesar de que participa en la gran mayoría de actos a los que se le invita.

Pilar manifiesta que uno de los problemas más importantes que tiene nuestra fiesta son los problemas económicos, el censo de las comisiones baja por la crisis y tiene que crecer la imaginación de los propios falleros. “Creo que las arcas públicas ya no están para tantas subvenciones y ayudas como se estaban dando hasta el momento, quizás ha llegado el momento de volver a comenzar hacer cosas que se hacían antaño, como por ejemplo hacer nuestras propias fiestas, en lugar de grandes verbenas, en las que el propio fallero monta, trabaja, controla y gana beneficio o no, etc”.

La edil socialista cree que la subvención de un 21% para el monumento y el 20% para la iluminación no está nada mal para los tiempos que corren; sin embargo, opina que el reparto económico del Ayuntamiento de Valencia a las fiestas de nuestra ciudad debería ser equitativo en función de lo que cada una de ellas nos aporta, porque hay algunas fiestas que aportan más a la ciudad y “arrastran” un mayor número de ciudadanos.

Una de las propuestas llevadas a cabo ante el Consejo de Junta Central Fallera es la de realizar un estudio actual de la repercusión económica en nuestra ciudad a través del Instituto Valenciano de Estadística, y con este informe se podría negociar en serio con el sector de la hostelería, para establecer un punto de encuentro. “Estoy totalmente a favor de que la fiesta se traslade al tercer lunes de marzo; de hecho nuestro partido lo ha propuesto varias veces, pero siempre y cuando los presidentes de falla estuvieran de acuerdo, con un consenso en una asamblea de presidentes o que se celebrase un Congreso Fallero, porque no debemos olvidar que las Fallas las hacen los falleros y ellos son quienes deben tomar esta decisión”.

Otra propuesta es que la falla municipal vuelva a ser un referente como en su día lo era, y como siempre lo ha sido, porque hasta hace bien poco tanto los valencianos como los turistas tenían una visita obligada en la plaza del Ayuntamiento; mientras que, hoy día, esta sensación ya no es así porque no deja de ser una falla más de la ciudad. Para ello, desde la oposición plantean que las fallas municipales sean realizadas por los mejores artistas del momento, aunque para eso sea necesario cambiar el sistema, a pesar de que hasta el momento no se esté haciendo mal, ya que este año de once políticos, nueve son falleros, cada uno de una comisión y muy vinculados a esta fiesta.

Por ello, a Pilar le despierta cierta curiosidad el hecho de que el Concurso de las Fallas Municipales no genere mayor interés entre los artistas, porque la partida presupuestaria que se destina hoy en día es una cifra bastante interesante (200.000 euros para la falla grande y 25.000 euros para la infantil) y “no está nada mal contando que los artistas no tienen mayor presión de competir en ningún concurso”.

Pilar Calabuig cree que una de las soluciones más factibles de la actual situación económica podría ser el hecho de que algunas de las comisiones pequeñas y con pocos recursos se fusionaran para ir un poco más aliviados y poder plantar fallas con mayores presupuestos, siempre y cuando existiera consenso entre las propias comisiones.

Por otra parte, Pilar considera que nunca se deberían trasladar las mascletaes de la plaza del Ayuntamiento porque fuera de este contexto perderían su encanto: “La plaza del ayuntamiento tiene un eco especial para ello”.

“Pienso que es necesario un Congreso Fallero ya, este se ha quedado obsoleto en muchos de sus puntos, la vida evoluciona y el vigente ahora mismo no está a la altura, todo evoluciona y el Reglamento actual no se ha adaptado a los tiempos”.

“Si las Fallas fueran declaradas Patrimonio de la Humanidad, a todos los lugares del mundo llegarían Valencia y sus Fallas porque realmente las Fallas no son tan conocidas como nosotros creemos, y esto puede ser a que no le damos la mejor difusión y deberíamos hacer que nuestra fiesta traspasara fronteras como ocurre con otras fiestas de España. Tenemos que ser capaces de vender nuestra fiesta porque son únicas en todo el mundo, capaces de vender nuestro producto a todo el mundo, esta fiesta es única y para ello hay que empezar por el propio organismo de Junta Central Fallera a través de su página Web, traducida en varios idiomas como el inglés, francés o alemán, entre otros, para poder vender nuestra fiesta mas allá de nuestras fronteras”.

Con respecto a lo sucedido en las Fallas 2012, Pilar manifiesta que no está de acuerdo con los incidentes que se han sucedido en la Plaza del Ayuntamiento ni con la actitud que han tenido con las Falleras Mayores de Valencia, porque debemos saber manifestarnos sin faltar el respeto a nadie. “Todo el mundo tiene derecho a manifestarse, siempre y cuando no se agreda a otras personas, y  hubo gente que aprovechó esos momentos para insultar,  molestar y faltar el respecto incluso a las Falleras Mayores, chicas que se eligen por los falleros, a través de diferentes etapas donde incluso yo misma he participado de jurado en las preselecciones de la Feria de Julio, y luego se eligen democráticamente, siendo las máximas representantes del mundo fallero de esta cuidad y se merecen un respeto; y no sólo lo denuncié entonces, sino que lo haré siempre que se increpe verbalmente”.

En cuanto al funcionamiento de Junta Central Fallera, Pilar considera que los Delegados de Sector van a trabajar por la fiesta; por lo tanto, el delegado de sector que no realice las tareas que le correspondan debería ser denunciado por el resto de delegados, para que los presidentes en una reunión decidieran su continuidad o no, ya que se trata de un trabajo voluntario y altruista, y si alguien no quiere trabajar por las Fallas, tan sólo bastaría con que no se presentara, debe primar la responsabilidad y sensatez ante todo, el sentido común.

Otras de las facetas de Pilar Calabuig es su asistencia a la inmensa cantidad de actos en los que participa durante todo el año; siempre acude cuando la invitan, porque considera que cuando la gente te invita se debe a que quieren contar con tu presencia en el acto y compartir un rato contigo. En pocas ocasiones no ha podido asistir a un evento, y ha sido ella misma quien ha llamado personalmente para avisar y disculpar su ausencia, mostrándose siempre disponible para cualquier otra ocasión.

De todos estos años se queda con los buenos momentos y las gratificaciones que han sido muy grandes, ya que si no hubiera ocupado este cargo no podría conocer a la gran cantidad de gente que hoy en día conoce, y piensa que eso vale la pena, porque percibes el cariño y la amistad de la gente “y eso no tiene precio” porque Pilar es una mujer que valora mucho la amistad, ya que con este cargo no tienes horarios ni festivos y sacrificas la familia por tu trabajo.