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Es elegante, inteligente, perfeccionista, guapa y sobre todo muy fallera y valenciana. Lo lleva en la sangre y por fin ha visto cumplido su sueño: ha pasado a formar parte de la historia de las Fallas.

La belleza, la naturalidad y su seguridad son la esencia del carácter de Sandra Muñoz Pérez, la Fallera Mayor de Valencia 2012 que vivió un año intenso de ilusión en donde su valencianía se ha mostrado en cada rincón de la ciudad de Valencia al ser elegida como máxima representante de la Fiesta Fallera.

¿Echas de menos el día a día como Fallera Mayor de Valencia?

La verdad es que un poco sí… (risas). El día a día como Fallera Mayor de Valencia es intensísimo. Siempre digo que el tiempo justo es ese, un año, porque es tal la actividad que no podrías aguantar mucho más tiempo. La actividad es muy intensa, pero muy gratificante.

Miro las fotos del nombramiento, de la llamada, y no puedo creerme que ya haya pasado el año. Mi objetivo desde el principio fue empaparme de todo, no perderme nada, y creo que lo he conseguido. Recuerdo prácticamente todos los actos.

“Ha sido el año más rápido de mi vida. He sido consciente de todo y recuerdo prácticamente todos los actos a los que he asistido”

Ahora es diferente, pasas del “todo” a “muy poco o mucho menos” de repente. Es verdad que hay muchos actos que esperan a la Fallera Mayor saliente, y los esperas con la misma intensidad, pero no puedes evitar sentir nostalgia de lo vivido.

¿Qué sentiste el día de la llamada?

Aunque suene a tópico, yo realmente no me lo esperaba. Nunca he perdido la esperanza ni la ilusión, por supuesto, pero no sé si por mi edad o por el precedente creado de chicas más jóvenes, aunque no sea una norma escrita, pues ni me lo planteaba. Fue una sorpresa tremenda.

Además rompiste moldes ya que no sólo eras más mayor que tus antecesoras, sino que no habías formado parte de la Corte de Honor Infantil.

¡Vaya! Es cierto. No creo que una chica esté más preparada ni tenga más papeletas de ser Fallera Mayor de Valencia porque haya pertenecido a la Corte. Son casualidades que existen y están ahí, sólo hay que ver a Marta, Piti, Laura y ahora a Begoña.

Yo encantada de haber roto esa cadena. De hecho en mi Corte he tenido a tres componentes que fueron Corte Infantil: Bea Mondéjar, Sara Madrid y Carmela Borrás.

¿Y al volver a subir por la escalinata de mármol del Ayuntamiento un año después?

El momento justo de subir fue impresionante. Volví a sentir los mismos nervios que hace un año, y eso que llevo 12 meses de rodaje, pero sobre todo mucha emoción al ver a mis padres arriba, a la policía y a la banda municipal rindiéndonos pleitesía.

Además, este año Rocío y yo nos quedamos en el Salón de Cristal haciéndonos fotos y cuando bajamos por las escaleras, nos empezaron a aplaudir y un policía que se percató que bajábamos nos volvió a presentar armas. Bajamos tan dignas y pletóricas.

Fue una mezcla de sensaciones agridulces porque recuerdas todo lo vivido durante un año, sobre todo ese día que lo viviste de otra manera ya que el año pasado era el principio de todo, y este año, el acto marcaba el final de un ciclo.

De lo que has vivido este año, ¿qué ha sido lo que más te ha atraído?

El cariño de la gente. Sí, es cierto. Te lo cuentan pero nunca puedes llegar a pensar que va a ser así. No te lo esperas.

Se ha idolatrado la figura de la Fallera Mayor y la gente siente por ella un respeto increíble, pero no podía imaginarme que iba a ser así. La gente te arropa y te respeta muchísimo.

“Se han superado mis expectativas con creces”

Si en Valencia el trato es exquisito, fuera de nuestra ciudad el trato ha sido inmejorable. La gente de Burgos es impresionante y el trato recibido en Burgos no tiene palabras, llegué incluso a avergonzarme porque agasajaban más a la Fallera Mayor de Valencia que a su propia Reina.

Y en cuanto a actos, así que me hayan sorprendido… Pues todos los realizados por los militares han sido entrañables; también me quedo con los que hemos compartido con los discapacitados porque se esfuerzan muchísimo; y con los actos organizados por las propias comisiones.

¿Qué actos recuerdas especialmente?

Desde el principio siempre dije que el acto que esperaba con más ilusión era la Crida. La Crida es impresionante. Primero llegas con cierto miedo y respeto, muy nerviosa, porque la responsabilidad que tienes en ese acto es muy grande y sólo la tienes tú; pero cuando subes a las Torres de Serranos, y ves miles de cabecitas a todos lados incluso mucho más allá del puente esperando a que digas unas palabras… piensas “aquí estoy yo”. Lo haría mejor o peor y disfruté muchísimo.

¿Con qué personas de las que has conocido este año te quedarías?

Son muchas. Me quedaría y espero quedarme con Rocío, las Cortes de Honor, las respectivas familias, y con aquellos con los que más he tratado y me han acogido como si fuera de su familia. Sobre todo con gente que siendo desconocida para mí han llegado a ser como de mi familia.

“Sola en el escenario de la Fonteta, haciendo mi último desfile en la Fonteta. Me emocioné porque sentí que era mi despedida”

¿Qué imagen se te ha quedado grabada en la retina?

¡¿Una sólo?! Tengo muchas imágenes. Pero si me tuviera que quedar con sólo una imagen, elegiría la imagen de la cara de mis padres al verme subir por la escalinata del Ayuntamiento como Fallera Mayor de Valencia 2012.

Mis principales apoyos han sido mis padres, que se han dedicado completamente a mí, y mis hermanas porque somos una piña.

Mis padres han estado en un segundo plano, y mi novio, como habéis comprobado, mucho más porque es fallero “circunstancial”. Yo adoro las fallas y a él no le ha quedado más remedio que compartir mi pasión, y lo ha respetado. Es verdad que me ha apoyado en todo, y en mi caso se ha hecho la relación más fuerte.

Y otra imagen que tengo guardada es la de mi despedida en la Fonteta: ese momento en el que me quedo sola en el escenario, cuando Rocío se despide y llega el momento de mi despedida. Me emocioné realizando mi último desfile como Fallera Mayor.

También viviste tu momento más agridulce en el mes de marzo al no poder disfrutar de las mascletàs con todo su esplendor.

Sé que la realidad está ahí, estamos pasando un momento difícil y debemos ser conscientes. Cuando salíamos al balcón, tratábamos de obviarlos, porque no era nada fácil. También es verdad que ha sido un grupo minoritario, y a lo mejor no eran las maneras. Para mí cuando uno pierde las formas pierde toda credibilidad.

“Mi madre quiso apoyarnos desde bajo, para que no me sintiera sola”

Mi madre ha estado bajo del balcón, a su lado, durante las mascletàs y ha tenido que escuchar verdaderas barbaridades como “esos trajes se han pagado con nuestros impuestos”, y sólo mis padres y yo sabemos lo que cuesta esto.

De todas formas no han sido sólo las Fallas, volvimos a verlos en la celebración de la festividad del 9 de Octubre, y me temo que no se va a quedar ahí… ¡Ojalá me equivoque!

¿Cuál ha sido tu traje fetiche?

Por supuesto el espolín de Fallera Mayor por la carga emocional que conlleva.

Me he hecho trece trajes para estrenar en los actos más relevantes, con sus correspondientes corpiños de manga larga. Y eso que yo al principio dije que me iba a hacer los mínimos y estrictamente necesarios.

Cada uno tiene su propio significado. Estrené un traje para la exaltación de mi comisión porque además era a la primera presentación que iba en calidad de Fallera Mayor de Valencia. El verde que estrené para el Día de las Fuerzas Armadas me lo regaló mi comisión.

Me he atrevido con colores que en mi vida hubiera elegido por mí misma. Huyo de los rojos porque me causan demasiado impacto y el traje que estrené en la Crida fue de color rojo. Tampoco podía llegar a imaginar que me haría un traje púrpura, y de ese color fue mi espolín.

¿Se puede compaginar la vida profesional con el cargo de Fallera Mayor de Valencia?

Sí. Yo traté de no desvincularme de mi trabajo mientras no fuera imprescindible. También es cierto que la empresa me ha dado facilidades. Al principio solicité una reducción de jornada y aguanté hasta los meses de febrero y marzo que no me quedó más remedio que pedir una excedencia.

En cuanto a la vida privada es más complicado. He aprovechado cualquier rato libre para estar con mi pareja y con mis amigos, pero es más difícil porque los fines de semana “desaparecen” de tu vida durante un año.

¿Has tenido que renunciar a algo por las propias exigencias del cargo?

Creo que no me he arrepentido de nada absolutamente este año.

“He tenido que renunciar al deporte que a mí me chifla”

Lo único que he echado de menos ha sido el no poder practicar deporte, con lo que me gusta, no he podido salir con la bicicleta ni ir a esquiar… Pero ha merecido la pena.

¿Ha cambiado mucho tu estilo de vida?

Cambia, pero he tratado de llevarlo con la mayor naturalidad posible. Siempre he sido consciente de que es un año en el que estás en las nubes, y luego caes… puedes caer de cabeza o de pie. Creo que yo he caído de pie porque tenía muy claro que se trata de un ciclo, todo tiene un principio y un final.

¿Qué nos puedes decir de Rocío Pascual?

Es una niña muy feliz, espontánea y con mucha energía. Tiene la inocencia de una niña y la madurez de un adulto. Sabe muy bien lo que quiere y es autoexigente.

¿Y de tus 12 compañeras de reinado?

En la Fonteta las definí con un adjetivo a cada una por no hacer muy pesado el discurso. Cada una es de una manera, cada una tiene su personalidad y nos hemos complementado; juntas hemos hecho un buen grupo y mantenemos una relación estupenda.

¿Ha cambiado tu percepción de la fiesta ahora?

Por supuesto. Yo creo que la persona que vive en su falla y no sale de ahí no ve más allá, y hay mucha cultura que aprender, de muchas maneras y en distintos ámbitos.

“No me gusta que se critique por ignorancia; aunque la crítica sea parte de la esencia de las Fallas”

¿Qué aspectos mejorarías de nuestra fiesta, después de haberla vivido con intensidad?

El hecho de criticar por desconocimiento.

También cambiaría el hecho de no tener más contacto con las Juntas Locales, aunque es imposible porque hay muchos actos en Valencia. Se desviven con nosotras.

Acudimos a muchos actos, pero no son tantos y a nosotras nos encanta. Otro aspecto que cambiaría sería llevarlas a más sitios con gente que no haya podido contar con su presencia. Hay actos que se quedan sin contar con esta representación, y otros a los que llegas a asistir hasta tres veces (como en las presentaciones de bocetos por ejemplo).

Si pudieras… ¿Repetirías la experiencia?

No. La magia de este año hace que todo sea nuevo, todo sea una sorpresa, y que tengas la oportunidad de vivirlo todo de primera mano.

No sería lo mismo, se perdería esa magia.

¿Qué hace una Fallera Mayor de Valencia con todos los regalos que recibe durante todo el año?

¡Voy a echar de menos las flores en casa! Tengo guardado todo en el trastero. He ido archivando en cajas por fechas, y lo tengo todo guardado.

¿Se te ha quedado alguna asignatura pendiente?

No. Me voy satisfecha de haber cumplido mi deber.

¿Qué consejo le darías a tu sucesora en el cargo: Begoña Jiménez Tarazona?

Se lo di el día de su nombramiento: que disfrute de todo al máximo y que haga un buen grupo con sus compañeras.

El año pasa muy rápido y tiene que aprovechar la experiencia, disfrutándola al máximo.

Una despedida para finalizar.

Sólo me queda dar las gracias. Gracias a todos los que me habéis acompañado este año, gracias por el trato recibido, gracias por cada muestra de cariño y afecto, gracias a los medios de comunicación por la labor que realizáis porque gracias a vosotros podemos guardar recuerdos de muchas cosas.

Y como dije en mi discurso: “Hasta siempre. Soy una más entre tanta buena gente”