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A pesar de que en su familia no había tradición fallera, se apuntó a la Falla de la Finca Roja a la edad de 16 años donde conoció a la que hoy es su mujer. Santiago recuerda que Luis Boix hacía la falla por aquel entonces, y cómo entró a esa falla en la que estuvo muy vinculado, ya que a los dos años por el trabajo llevado a cabo con la comisión infantil recibió la insignia de plata de Junta Central Fallera. También fue el vicepresidente más joven de la época.

Desde que se apuntara a una comisión su actividad fallera ha sido frenética; de hecho, tiene la insignia de oro y brillantes que concede Junta Central Fallera.

Santiago Cerviño y un grupo de amigos entre los que se encontraban González Lizondo, Mario Gascó o Juan Castañer, entre otros, tuvieron la oportunidad de refundar la Falla de Dr. Gil y Morte–Dr. Vila Barberá, comisión que estuvo sancionada durante cinco años, y por ello, decidieron reflotar dicha comisión. Se lanzaron a convencer en su proyecto ilusionante a amigos y vecinos del barrio y solicitaron los correspondientes permisos en Junta Central Fallera. En un principio surgieron inconvenientes por parte de alguna comisión vecina y tuvieron que visitar casa por casa todo el barrio con el fin de recoger las firmas suficientes que apoyaran esta iniciativa. Tras meses de ardua tarea lo consiguieron y el 8 de Junio de 1979 recibieron la comunicación oficial de la aprobación de la Comisión Dr. Gil y Morte-Dr. Vila Barberá con el número de censo 310. Ya estaba en el mundo Fallero la reconstituida Comisión pronto conocida como “Els Doctors”.

A esta comisión, Santiago Cerviño estuvo ligado dos años como presidente, hasta que en marzo de 1982, su vida fallera se vincula a su vida política. Recuerda perfectamente que al terminar la Cabalgata del Ninot Infantil, Vicente González Lizondo le comentó que llevaba entre manos fundar un partido político valencianista… ¡Dicho y hecho! En agosto de este mismo se funda el partido integrado por 32 personas. Ocupó el cargo de tesorero provincial del partido por el vínculo de amistad y casi familiar que le unía con González Lizondo. En el año 1991, las encuestas señalaban una clara victoria de este partido; aunque finalmente, en las elecciones pierden dos escaños, y como resultado Rafa Ferraro que estaba muy vinculado al mundo fallero es destinado a Les Corts, y Vicente González Lizondo ocupa el cargo de primer Teniente-Alcalde, con las Concejalías de Cultura y Fiestas, nombrando a Santiago Cerviño Asesor de Fiestas. Tras la marcha de Vicente, al año y medio, ocupa el cargo de Presidente de Junta Central Fallera durante el resto de mandato (los dos años y medio restantes). El objetivo de Santiago Cerviño al frente del ente fallero fue el de potenciar las Fallas al máximo, triplicando el presupuesto en 4 años.

VLF: Sólo pudiste estar al frente de Junta Central Fallera algo más de dos años, ¿te hubiera gustado estar más tiempo?

Me hubiera gustado estar una legislatura completa al frente del ente fallero, porque cuando le coges el punto es el momento de marcharte y se te quedan muchos asuntos pendientes en el tintero.

Reconozco que ostentar el cargo de Presidente de Junta Central Fallera es complicado en muchas ocasiones porque el presidente está para mojarse y ahora ese criterio no es el mismo. La gente se ha acomodado. En la Asamblea uno debe ser más autoritario porque la Asamblea está para hacer, no para decidir; y si no controlas bien esto, corres el riesgo de que te tumben tus propias propuestas. Y eso es inconcebible.

VLF: ¿Qué actuaciones llevaron a cabo durante su mandato?

Entre los hitos cabe destacar la creación del Museo Fallero y el Casal Fallero de Junta Central Fallera; siendo éste un proyecto que empieza junto a Vicente. Se planteó con la visión de que finalmente todo el edificio fuera destinado al Museo, y así creo que debería seguir siendo ya que es más fácil trasladar las oficinas en sí de Junta Central Fallera, que todo el Museo a otro lugar. Si se le concediera al Museo Fallero mayor protagonismo a nivel turístico, conseguiríamos que nuestras fiestas fueran conocidas a nivel nacional porque hoy por hoy no existe esa proyección.

Por aquel entonces, las Cortes de Honor tenían dos trajes pero no eran de su propiedad; nosotros nos preocupamos en buscar telas y a confeccionistas que pudieran encargarse de elaborar los trajes oficiales.

También instauramos el viaje fin de ejercicio en el año 1991, siendo el primer viaje a Mallorca; al año siguiente, Carmen Serrano y Mónica Palmer, las Falleras Mayores de Valencia, realizaron el viaje oficial de fin de ejercicio a Eurodisney, las niñas, y un crucero por el Mediterráneo, las mayores, cuyo objetivo era el de crear un vínculo de amistad y unión entre quienes habían compartido un año intenso.

Otra de las novedades que instauramos fue el acto oficial de despedida de las Falleras Mayores de Valencia, acto que tenía lugar en la Sala Canal. Asimismo, cabe destacar las formas más espectaculares de salir las Falleras Mayores de Valencia en sus exaltaciones, para aportar mayor vistosidad y protagonismo a las Falleras Mayores. O la creación de la “Suite de la Fallera Mayor” a cargo del compositor Fernando Ferrero; música que destaca por tener una parte que corresponde al desfile de las Cortes de Honor, que se repite por ser el tiempo marcado durante el desplazamiento de cada una de ellas.

Si volviera a ser Presidente de Junta Central Fallera, lo primero que haría sería volver a poner en marcha la otra suite, que es mucho más bonita y abarca el movimiento tanto de las Cortes de Honor como el de la Fallera Mayor de Valencia, ya que justo termina en el momento en que deben tomar asiento. Aunque reconozco que las segundas partes nunca fueron buenas, y por ello, no repetiría.

Rememorando viejas glorias me viene a la cabeza la Exposición del Ninot y cómo conseguimos que los monumentos estuvieran expuestos en el interior de otro monumento como es la Lonja de Valencia.

VLF: ¿Cambiaría el lugar donde se celebra la exaltación de las Falleras Mayores de Valencia?

Por dar mayor protagonismo al acto de exaltación de las Falleras Mayores de Valencia, y ya que hoy día se ha convertido en un acto fallero más perdiendo la solemnidad de antaño, me gustaría que este acto se llevara a cabo en el Palau de les Artes Reina Sofía, por la magnitud del emplazamiento; a pesar de entonar el “mea culpa” ya que en parte, el hecho de que haya perdido glamour se debe a que nosotros fuimos los artífices de que todas las falleras mayores de Valencia tuvieran una butaca para presenciar la exaltación de la máxima representante del mundo fallero.

VLF: ¿Cree que somos más festeros que falleros?

Creo que se ha perdido la esencia de muchas cosas, sin ir más lejos pienso que antes los casales tenían una función más asociativa, más de reunión, pero la sociedad cambia y actualmente prefiere disfrutar de otras actividades. Se ha perdido la esencia del casal. Del mismo modo que las Agrupaciones de Fallas nacieron por cuestiones económicas, y en la actualidad se dedican a cuestiones más folclóricas.

VLF: ¿Qué opina respecto a la polémica que gira en torno a los pueblos?

Sinceramente creo que Valencia ha crecido y a la larga se deberán tomar medidas al respecto; además, los pueblos tienen su propio presupuesto, sus subvenciones, sus premios, sus ofrendas, etc. Estoy a favor de las Juntas Locales, y quizás no sería tan descabellado que los pueblos se marcharan y crearan su propia Junta Local porque ellos tienen unos intereses diferentes a los nuestros.

VLF: ¿Y ante la polémica surgida respecto a la Ofrenda?

Pienso que eliminar la ofrenda sería un sacrilegio. Para mejorar nuestras fiestas, y especialmente el desarrollo de la ofrenda, se pueden realizar estudios para acoplar los sectores de una mejor forma evitando realizar una tercera jornada de Ofrenda; aunque ello implique ciertos cambios (como cambiar a los sectores la calle de entrada a la plaza de la Virgen), y los falleros deban de sacrificarse un año, a sabiendas de que no tendrán que volver a hacerlo hasta dentro de X años por el sistema de rotación. Y por qué no plantearnos el hecho de llevar banda de música o no, porque ellos también alargan la Ofrenda y no todos los falleros pueden disfrutar de las notas musicales durante el recorrido.

VLF: ¿Reduciría el número de componentes de las Cortes de Honor?

A veces he llegado a pensar que se podría reducir el número de componentes de las Cortes de Honor, tal y como está ocurriendo en otras localidades de la Comunidad Valenciana, por cuestiones de lógica operativa y económica y que sería lo ideal; sin embargo, no creo que la cifra de 6 componentes fuera la correcta, porque la figura de la Fallera Mayor de Valencia debe estar bien envuelta y arropada por cuestiones protocolarias, y 12 es el número perfecto.

VLF: Respecto a la fusión de comisiones falleras, ¿qué opina?

Soy partidario de reducir el número de fallas que existen en la ciudad ya que la idiosincrasia de las Fallas es el monumento; y es mejor ver una falla buena por barrio, que cuatro fallas mediocres por demarcación. ¿O no? Porque realmente… ¿Cuántos falleros le dan la vuelta a su falla y leen los carteles?. Lo complicado es unir fallas porque normalmente, tras una discusión hay un grupo que abandona una comisión para fundar otra.

No cambiaría las fechas de las Fallas ni la plaza para las mascletaes

VLF: ¿Cambiaría las Fallas al tercer lunes de marzo?

Soy tradicionalista por lo que para mí el 19 de marzo, Día de San José, debe ser la cremà; del mismo modo que la plaza del Ayuntamiento es la plaza de fuegos porque en otro lugar perdería el sentido, el sonido, el sabor… y el centro de Valencia es el corazón de la ciudad.

VLF: Si hablamos de jurados, ¿cuál es su experiencia?

Este es un tema debatido hasta la médula y considero que la honestidad es la única forma de atajar el problema. Llevo 27 años saliendo de jurado de falla, y reconozco que las fallas necesitan un aliciente como es ir a recoger el Premio, siempre y cuando este acto no llegue a convertirse en una segunda ofrenda. Además, este año he podido comprobar cómo el concejal de Fiestas y Cultura Popular, Paco Lledó, ha introducido a jurados noveles junto a otros más veteranos, y estoy encantado con la decisión ya que permite enseñar lo aprendido a los más jóvenes, aportando mi modesta visión; y recuerdo que la honestidad debe ser lo que prime en cada voto.

VLF: ¿Y qué opina de la “Eurovisión Fallera”?

No creo que eso solucione los problemas. Soy partidario de que los componentes del jurado de fallas de especial lean su acta en voz alta, en un acto público, para evitar malos entendidos, dimes y diretes. Así ninguno se lavaría las manos echando por tierra a otros componentes del mismo jurado, intentando excusarse ante los presidentes de falla que no hayan alcanzado el ansiado primer premio, con declaraciones del tipo: “Yo no quería pero es que… o Yo te apoyé hasta el final, pero fue imposible porque…” Sería una buena forma de atajar esta polémica.

VLF: Finalmente, ¿cómo vives las Fallas ahora?

Llevo 36 años de fallero. Empecé en la comisión de Albacete-Marvá, refundamos la Falla de los Doctores y actualmente soy fallero de la comisión Reino de Valencia–Duque de Calabria. He vivido las fallas intensamente, pero puedo decir abiertamente que después de haber vivido las Fallas desde otra perspectiva, no he sido capaz de involucrarme más en mi falla actual.