El tren, barco y avión fallero

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A finales de la década de los veinte del siglo XX, la ciudad de Valencia quiso promocionar su turismo, y se fijó en las Fallas como foco de atracción.

La Sociedad para el Fomento del Turismo organizó en el año 1927 el primer tren especial desde Madrid para visitar Valencia en Fallas, y que la prensa bautizó como ‘tren fallero’. El Ayuntamiento distribuyó publicidad entre las Casas Regionales de Valencia de diversas ciudades. Y las comisiones falleras ofrecieron su apoyo para participar en los diferentes actos para los turistas.

El primer Tren Fallero llegó desde Madrid el 18 de marzo de 1927. Les recibieron las autoridades, acompañadas de las comisiones falleras y sus bandas de música. Por la tarde hubo bailes regionales en los Viveros a cargo de las fallas. Paulatinamente se fueron añadiendo desde otras ciudades, hasta 1974 en que acabó este proyecto.

Poco antes, surgió la idea del ‘Barco Fallero’, para acercar a los valencianos y descendientes residentes en Sudamérica. Fue la Casa de Valencia en Chile quien dio el primer paso, y fletó un barco para las fallas de 1961. La idea tuvo continuidad hasta 1972.

El último medio de transporte que se une a esta peculiar flota es el ‘Avión Fallero’. En 1993, a iniciativa de los centros valencianos de América del Sur, organizaron el desplazamiento a Valencia para rencontrarse con la tierra de sus orígenes. Esta iniciativa sigue vigente hoy en día.