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La manifestación festiva más antigua de la ciudad es clave para la vertabración social de la Xerea.

Presidencia de la Generalitat ha aprobado la solicitud presentada ante la Agència Valenciana de Turisme para conceder a las fiestas de Sant Bult la condición de Interés Turístico Local. Este nombramiento revaloriza la que está considerada como fiesta más antigua de la ciudad.
Sant Bult es el patrón de la Xerea, barrio musulman al que se le encomendó la obligación de realizarle el culto religioso. Con lo que se le atribuye una antiguedad similar al de la misma reconquista de la ciudad. Porque, según consta en los informes de la propia festividad, «La tradición nos cuenta que la imagen del Cristo de Sant Bult fue encontrada en el año de la conquista Estamos hablando, por tanto, de una imagen románica». Ese carácter románico está bien definido al primer golpe de vista: no es un Cristo agonizante, sino una figura coronada, vestida y sin el más mínimo gesto de sufrimiento. Se trata de una talla pequeña, que según la tradición fue encontrada por Manuel Navarro. La imagen peregrina del santo fue restaurada recientemente por los artistas y restauradores José Ceballos y Francisco Sanabria. La imagen tendría su propia capilla en la Catedral de València y en San Juan del Hospitla, la iglesia más antigua de la ciudad.

Sant Bult viviría su esplendor durante la época medieval como una de las más importantes «festes de carrer»
Otro de los aspectos importantes es la implicación que tien en el barrio. Es un elemento cohesionador en un espacio donde el concepto de barrio tiene pervivencia en gran medida por Sant Bult y el Hogar Escuela, entidad que tendría a lo largo de las décadas del Siglo XX un importante carácter como espacio cultural, recreativo y social, y en el que la rehabilitación de la sede tiene un papel fundamental. La Xerea conserva el carácter de «pequeño pueblo» gracias tanto a la comisión de falla como a su centenaria fiesta patronal.

El programa de esta festividad ha llegado a los tiempos modernos con una liturgia muy parecida al resto del calendario festivo, aunque con el elemento que es especialmente distintivo, por ejemplo, en la de San Vicente: el pasacalle y la entronización de la imagen, con la consiguiente subida y bajada de la imagen. A pesar de no formar parte del calendario festivo de la ciudad, Sant Bult respeta sus principios y mantiene como día final la jornada de lunes. Así, en jornada de sábado se realiza un pasacalle general y la lectura del pregón, que ha contado en los últimos años con políticos, empresarios, profesores y otros profesionales. Han sido pregoneros de la misma, por ejemplo, Vicente Boluda Fos, Vicente Barrera, Félix Crespo, Miguel Domínguez, Vicente Morata, Josep Vicent Boira, Antonio Ariño, Ester Alba y, el último año, Rafael Gil.

En domingo tiene lugar la procesión de la imagen, que se entroniza en un altar realizado ex profeso y que se guarda durante el año. Y el lunes la actividad vuelve después de la jornada laboral con un festival infantil, un concierto ya a las once y, a medianoche, se produce la «baixà».
Esta declaración pone en valor el legado de todas las generaciones previas y permitirá hacer más visible una de las fiestas con las que la ciudad ya ve como inminente la llegada del verano.