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El mal tiempo no impidió que la ciudad de Calvià celebrara las fiestas josefinas en un año muy especial, el del 25 aniversario de la comisión de la Falla El Toro de Mallorca, que se embarcó, nunca mejor dicho, en la idea de celebrar esta fiesta con el mar entre medias y a más de 100 kilómetros de casa, del territorio valenciano.

Una fiesta que ha contado con todos los ingredientes y en la que los monumentos han captado la atención de los vecinos y vecinas de este municipio mallorquín y de turistas. Monumentos que, por segundo año consecutivo, han sido obra del artista fallero valenciano, Jordi Palanca, satisfecho con su trabajo y consciente que plantar en la isla tiene su mérito y requiere un plus.

Satisfechos también los encargados de otro de los ingredientes fuertes de las fallas, Pirotecnia Valenciana, que lleva 23 años, encendiendo la mecha en los diferentes actos.

Los Pasacalles, despertaes, ofrenda, germanor y la buena gastronomía han sido los encargados de dar buena muestra de que en Mallorca esta fiesta no pasa desapercibida y se vive con la máxima ilusión.

Además, y con motivo del aniversario viajaron hasta Calvià las falleras mayores de Valencia, Rocío Gil y Daniela Gómez. Toda una experiencia y honor para ellas.

También una representación de Junta Central Fallera de Valencia, que reconoce el trabajo de la comisión y todos los implicados, y porque dan a conocer las fiestas josefinas, Patrimonio de la Humanidad, más allá de la Comunitat Valenciana.

Sin duda, unas fallas especiales y de las que que el balance no puede ser más que positivo.

Ahora, ya piensan en las del próximo año, porque un cuarto de siglo es el inicio para seguir cumpliendo muchos más años.