Santos Tèxtil hace un homenaje a la Ofrenda reuniendo en cuatro Falleras Mayores de Valencia

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Santos Textil ha reunido a Covadonga Balaguer (Fallera Mayor de València 1989), Lola Flor (Fallera Mayor de València 2000), Gloria Martínez (Fallera Mayor de València 2008) y Rocío Pascual (Fallera Mayor Infantil de València 2012) para analizar por qué siempre se llora en este acto, independientemente de las creencias personales.
Bajo el lema ‘Bendita Plorera’, las participantes han desgranado sus opiniones y experiencias, destacando el sentimiento indescriptible de emoción que acompaña a La Ofrenda, las anécdotas durante su reinado, junto a la importancia y el apoyo que recibe este acto de todos los valencianos.
Varias de las reflexiones del encuentro se han recogido en un vídeo en el que las participantes han reaccionado ante la ‘fake news’ de que se estaba estudiando un cambio de normativa de La Ofrenda para evitar aglomeraciones, haciendo que la mitad de comisiones desfilara en años alternos.
Cada año, las falleras se cubren la cabeza con la tradicional mantilla para acudir a un acto en el que se vive uno de los momentos más conmovedores de la fiesta, la entrada en la Plaza de la Virgen para participar en La Ofrenda.

Independientemente de sus creencias personales, los falleros se ven inmersos en un clima de emoción compartida. La solemnidad del ritual, el aroma de las flores, la megafonía, las luces, la música de las bandas que participan y la impactante reproducción de la imagen de la Virgen de los Desamparados y el Niño cubiertos de flores contribuyen a que afloren los sentimientos, inundando de lágrimas los ojos y de sentimiento el corazón hasta hacer de La Ofrenda en uno de los episodios más vibrantes de las Fallas.

Convertido en un auténtico desfile multitudinario, en el que puede verse la mejor indumentaria regional, también es un momento cargado de sentimiento. Santos Textil, uno de los líderes de la tradición bordadora valenciana, presente en este acto desde su fundación hace más de medio siglo, y proveedores oficiales de las Falleras Mayores de València 2019 y de sus Cortes de Honor, ha querido profundizar en los motivos que desatan la emoción y las lágrimas durante el evento.

Es lo que algunos investigadores han llamado ‘la Llumenà’, una sensibilidad extrema que incluso lleva a algunas falleras a rememorar las personas y episodios más significativos de su vida a su paso por la Plaza de La Virgen. Y que generalmente produce un llanto que Santos Textil ha querido bautizar como ‘bendita plorera’, en alusión a la belleza de esas lágrimas. La firma ha invitado a analizar esta tradición a Covadonga Balaguer, Fallera Mayor de València 1989; Lola Flor, Fallera Mayor de València 2000; Gloria Martínez, Fallera Mayor de València 2008; y Rocío Pascual, Fallera Mayor Infantil de València 2012.
Para Lola, “son las lágrimas más bonitas que se pueden llorar”. La que fuera máxima representante de la fiesta valenciana en el año 2000 se sumaba a ese fenómeno de ‘la Llumenà’, admitiendo que en el momento de entregar las flores no podía pensar más que en su abuela. Mientras que Gloria Martínez ha recordado cómo se saltó el protocolo para saludar a la suya.

Todas las participantes en el encuentro -cuyo resumen puede verse en un vídeo que ya circula por redes sociales (https://www.youtube.com/watch?v=peY6E7fpUgk)- han señalado, como uno de los factores clave, el clima en la Plaza de La Virgen. “Una de las cosas más importantes es el calor que recibes de todos los valencianos, sean falleros o no, porque hay gente que no es fallera y lleva toda la tarde en La Ofrenda”, ha remarcado Rocío. También Covadonga ha explicado que ese apoyo popular desata las emociones: “en mi año había llovido una barbaridad y la gente quiso compensarlo, me aplaudían muchísimo. Pero es que no hay lluvia, ni viento, ni nada que pueda con algo tan grande como La Ofrenda”, ha afirmado la que ostentara el título de Fallera Mayor de València en el 89.

Otro fenómeno ligado a La Ofrenda que se ha analizado en el encuentro han sido las peticiones que cada participante hace a la Virgen de los Desamparados. Para Lola, el acto “va acompañado de un agradecimiento o de una petición que es un poco más sentida, que es la que desata la emoción”. Varias han descrito cómo varían las peticiones a la Virgen a medida que pasan los años y uno crece, pidiendo al principio para una misma, incluso ser Fallera Mayor de València, para pedir, a medida que maduras, por la gente que quieres. “Incluso a veces llevas dos ramos, uno tuyo y otro por una persona que ni siquiera lo sabe, pero para la que quieres pedir algo”, ha explicado Lola.

REACCIÓN DE LAS FALLERAS MAYORES ANTE LA ‘FAKE NEWS’ DE LA POSIBILIDAD DE UNA NUEVA NORMATIVA PARA LA OFRENDA

Durante el encuentro, moderado por el periodista especializado Boro Peiró, se ha hecho creer a las participantes que se estaba estudiando una nueva normativa para intentar evitar las aglomeraciones en un evento que supera los 100.000 participantes.

La propuesta, supuestamente en estudio, consistía en dividir en dos las comisiones falleras valencianas, haciendo que cada mitad desfilara en años alternos. Las cuatro se han visto sorprendidas por la medida y el rechazo ha sido generalizado ante la posibilidad de que la mitad de las falleras mayores se quedara sin la oportunidad de vivir la entrada en la Plaza de La Virgen. “Eso no va a poder ser”, afirmaba Lola, mientras que despertaba cierto espíritu rebelde en Gloria: “yo salgo sí o sí, es algo que no se puede perder”. Rocío, por su parte, sostenía que votaría en contra de la medida: “yo quiero desfilar todos los años en La Ofrenda. Y con mi falla y con mi gente”.

VÍDEO RESUMEN DEL ENCUENTRO MANTENIDO POR LAS CUATRO FALLERAS MAYORES DE VALÈNCIA
UNA OFRENDA ESPONTÁNEA DE LAS LABRADORAS QUE ACABA CONVIRTIÉNDOSE EN UN ACTO MULTITUDINARIO Y CARGADO DE EMOCIÓN

El propósito de esta broma sobre la supuesta nueva normativa de La Ofrenda, y del encuentro organizado entre máximas representantes de la fiesta, era descubrir los motivos que han convertido en indispensable este acto, que nació de forma espontánea, inspirado por las ofrendas florales que labradoras empezaron a hacer a la Virgen de los Desamparados, declarada en 1667 patrona de la ciudad de València.

Tras la guerra civil y con la reapertura de la Basílica, la sociedad valenciana las retomó de manera natural para agradecer a la Virgen favores concedidos o pedir ayuda y protección. Notas periodísticas del momento, como las de ‘ABC’, documentan que el 19 de marzo de 1940, la Fallera Mayor de València, María Luisa Aranda (hija del General Aranda), imitó esa ofrenda floral acompañada por su corte y autoridades. Lo que arrancó como una iniciativa personal fue repetido por Aranda en 1941 (fue la única Fallera Mayor de València que ha ostentado el cargo en dos años consecutivos), pero esta vez bajo el nombre de ‘la Fiesta de las Clavariesas’. Según documenta ‘Las Provincias’, las muchachas falleras acudieron a misa “llevando vestido de labradora y mantilla” para realizar una ofrenda floral y recibir unos panes bendecidos que llevaban después a las autoridades del momento.

La Falla San Vicente – Periodista Azzatti Padilla se atribuye el mérito de ser la precursora de costumbre actual, ya que su Fallera Mayor de 1943, Paquita Pérez, fue la primera en hacer una entrada en la plaza con la comisión fallera al completo y una banda de música para entregar a la patrona los numerosos ramos que había recibido.

En 1945, el acto se institucionaliza y se bautiza como La Ofrenda de Flores. Un año más tarde se abre a todas las comisiones falleras, con la respuesta de 150 de ellas y la participación de unas 3.000 personas. Y en 1947 pasa a formar parte del programa oficial de fiestas. El acto sigue creciendo hasta que, en 1949, tiene que trasladarse al exterior de la Basílica por la cantidad de flores recibidas. Con más de 8.000 participantes, en 1955 se hace necesario instalar megafonía para anunciar las comisiones que desfilan, inaugurándose la curiosa costumbre de piropear a las Falleras Mayores que desfilan. Para evitar cansarse, un año más tarde varias de ellas desfilan en Vespa, ofreciendo una de las anécdotas de esta tradición. Otra es la participación de la actriz andaluza Carmen Sevilla, estrella de La Ofrenda de 1958 que, bajo el lema ‘Valencia por España’, agradecía a la patrona, al gobierno y a los españoles la ayuda brindada a la ciudad durante la riada.

Ya en 1964 se acuerda que sólo se puede participar en La Ofrenda vistiendo el traje regional y, un año más tarde, se divide en dos jornadas para evitar que se alargue durante la madrugada. La evolución continúa con la incorporación de los niños al desfile, en 1966. Y el aumento constante de participación convierte en imposible colocar en los exteriores de la Basílica el aluvión de flores recibidas, por lo que en 1987 se decide crear una estructura de más de 15 metros de altura que reproduce la imagen de la Virgen con el Niño, con un manto cuyo dibujo varía cada año y donde se engarzan los claveles recibidos durante la primera jornada. Por su parte, en la segunda, las flores se destinan a componer los tapices que adornan la plaza. Una decoración a la que se suman los cientos de cestas y canastillos que, desde 2008, compiten entre sí por el premio a la mejor ofrenda floral. Son algunos de los datos y episodios destacados en la historia de un acto que nació de manera voluntaria y que ha ido creciendo, evolucionando y extendiéndose hasta congregar a auténticas multitudes entre participantes y público. Sin duda, dos jornadas clave dentro de las Fallas, que transforman la ciudad, llenándola de flores, de emoción y de unas lágrimas con carácter propio.